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miércoles, 28 de marzo de 2012
El método turco
Posted by Perro Gemelo | miércoles, 28 de marzo de 2012 | Category:
empresarios,
España,
huelga,
Nicaragua
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Hoy día, Jueves veintiocho de Marzo del año 2012, víspera de
la huelga general que habrá en el Reino de España, se me viene a la cabeza una
antigua historia cargada de tantas similitudes con la situación actual, que se ha
convertido en mi justificación personal para participar en ésta gran lucha:
En la ciudad en dónde vivía había una fábrica de pantalones
vaqueros, una maquila. Se decía del dueño que era turco aunque lo más probable es que fuese judío –en ese entonces en
Nicaragua, a todas las personas originarias de esa zona del planeta se les
llamaba turcos–. La producción era en
serie y los empleados ganaban por cada pieza del pantalón que les tocaba
confeccionar: pegar botones, coser el zipper, hacer el ruedo, bordar las
bolsas, etc. Dentro de la cadena, siempre había algunos empleados que, después
de días de práctica, ganaban un poco más que la media. No era una gran cantidad,
sólo eran unos veinte o treinta dólares más, pero dado el nivel económico de
aquellos años para las familias representaba bastante dinero.
El caso es que al turco
Salja las cosas le iban bien: su fábrica producía, aumentaba de tamaño, él
ganaba dinero, engordaba su cuenta bancaria y todos estaban contentos. Lo malo
era que a veces, cuando le tocaba pagar los sueldos y estaba de mal humor, le
daba por comparar las nóminas de los empleados y al ver que había algunos que ganaban
más de lo que en su mente había establecido como el tope de lo justo, entonces así sin más bajaba el precio de lo que
pagaba por cada pieza, alegando que no se podía pagar tanto. A unos los dejaba
igual que antes pero a otros los jodía, literalmente.
Eso es más o menos lo que pasa ahora: nos aplican el método
del turco.
Pero a mí no me van a joder. Porque no soy el culpable de que a
los empresarios les vaya mal, puesto que he trabajado con honestidad, de sol a
sol, como un esclavo. Y si yo no soy el culpable, entonces no tienen que ser injustos
conmigo, no tienen porqué sacarme a relucir sus malos resultados, no tienen porqué
mermar mi nómina, ni mis derechos, ni menospreciar los dieciséis años que me preparé
en la escuela y la universidad para llegar a éste nivel.
Y el gobierno por su parte, no tiene porqué joderme cobrándome
más impuestos. Que se acuerden y recuperen las empresas que un día vendieron y
ahora enriquecen a los bancos en alguna parte del mundo. O a otros sinvergüenzas.
Es de allí de dónde tiene que sacar los ‘bollos’ que le faltan. Y por todo eso digo:
¡SÍ A
LA HUELGA!
sábado, 17 de marzo de 2012
De ruinas y humanos
Posted by Perro Gemelo | sábado, 17 de marzo de 2012 | Category:
Nicaragua,
ONU,
Patrimonio Humanidad,
Somalia,
UNESCO
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De ruinas y humanos
Hoy me ha entrado en el cuerpo una furia descomunal: he
descubierto que la UNESCO, esa importantísima organización dependiente de la Organización
de Naciones Unidas, no incluye en su lista de patrimonios protegidos nada
referente a Somalia. ¡Sí señores, Somalia! No se toma en cuenta, como si fuera
un país imaginario.
Y el país existe.
¿Quién no ha escuchado hablar de Somalia?
Una pregunta sencilla al maestro de los buscadores me
devolvió 294 millones de artículos / WEBs / documentos en los que se encuentra
la palabra. Para comparar, si escribo Noruega, sólo me salen 10 millones de
referencias y si busco Sudáfrica me salen 64,5 millones. O sea que el país tiene
su importancia.
Convengo en que casi nunca, o nunca, las noticias
relacionadas con ese país africano –el cuerno de África– son agradables. O se
trata de hambruna o de guerra o de exterminios masivos o de emigraciones en
masa o de los gringos huyendo del país porque ya no tienen nada que se les
pueda robar. Pero debajo de toda esa porquería algo tiene que existir: algo bueno
tendrán que haber hecho los somalíes para llegar hasta nuestros días.
Entonces también tendrán ‘cosas’ dignas de ser conservadas,
digo yo. Y si no son ruinas o un detalle cultural u otro patrimonio intangible,
entonces quedan las personas. ¡También hay que proteger a las personas!
Con un rápido vistazo a la lista de Patrimonios de la Humanidad
declarados en Francia, por ejemplo, comprobamos que se incluyen al menos nueve construcciones
antiguas relacionadas con la religión cristiana –catedrales, abadías, iglesias
y otros–; algo parecido pasa en India con la religión hindú y en otros países
con religiones diferentes.
¿Y cómo es que esto es así?
¿Protegemos las ruinas y no las personas?
Es comprensible que a veces es difícil determinar si tal o
cual herencia humana ha sido tan influyente en la historia de la civilización, para
ser incluida en la lista. Pero eso no quita que cada pueblo tenga algo digno de ser tomado en cuenta. Y si
no lo tuvieran, que también es posible, cuando menos la organización debería hacer
lo posible para que a partir de ahora ese pueblo aporte su granito de arena,
que tengan historia y la conviertan en patrimonio, porque aún están a tiempo.
Y no sería mala idea empezar sacándolos del infinito círculo
de hambre y guerra en que se encuentran inmersos.
domingo, 11 de marzo de 2012
Escolares con padres viejos
Posted by Perro Gemelo | domingo, 11 de marzo de 2012 | Category:
escolares,
Nicaragua,
niños,
padres mayores
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Escolares con padres viejos
Un día que volvía del trabajo en autobús, escuché a dos
niños hablar de sus padres: el uno le contaba al otro que su madre era
bailarina de no sé qué estilo, y, sin venir a cuento, le revelaba al otro la
edad de su madre. Al escucharlo, el segundo niño se sorprendió y le preguntó si
estaba seguro de que esos eran sus padres y no sus hermanos, porque, dijo con
cierta tristeza, los suyos, al menos su padre, los doblaba en edad.
Yo hice el burro y los escuché durante un rato, porque me
recordaron los años que cursé en la escuela primaria en la ciudad de Danlí, en Honduras,
y luego en Estelí, en donde los otros niños también se sorprendían cuando yo revelaba
la edad de mis padres, jóvenes aún.
Eran tiempos oscuros en nuestro país; sufríamos una
dictadura y sobrevivíamos a base de una economía cien por cien agrícola. En las
familias, todavía regidas por las férreas normas de la religión cristiana, se acostumbraba
a tener los hijos que Dios mandaba, y
luego, debido a que resultaba difícil educar a todos los hijos, lo normal era
que sólo al cumiche –el último de los
hijos– se le permitiera acceder a la escuela.
No era mi caso. Yo no era el primero ni el último de los
hijos, pero se me permitió asistir a la escuela. Y lo aproveché, creo.
En ese momento, al escuchar a los niños hablar de la edad de
sus progenitores, no pude evitar hacer comparaciones entre aquella época y la
actual, y caí a la inevitable conclusión de que a pesar de la distancia y el
tiempo la situación se me antojaba repetitiva: los niños de primaria tienen,
por lo general, unos padres mayores. Y cuando digo mayores me estoy imaginando
personas acercándose o pasada la cuarentena.
A partir de aquél día me pasé varios días intentando encontrar,
para mí, una explicación razonable a ese fenómeno. ¿Fue pura causalidad que me haya
topado en el bus con críos que vivían
una situación para mí conocida o es que el caso es bastante común? ¿Acaso
existe algo que relacione esos hechos, algo que no sea circunstancial? ¿Será
que a los cuarentones les gusta tener hijos para enviarlos a la escuela?
Es probable que, de continuar, me habría hecho otro montón
de preguntas incoherentes, debido a que no soy un estudioso de la materia, ni
me dedico a la estadística. Lo cierto, sí, es que pensando, pensando, encontré
una posible explicación y me he quedado con esa: el elemento que relaciona
ambas circunstancias es la dificultad.
El coste monetario.
Me explico.
Como decía, antes a la gente trabajadora le resultaba sumamente
difícil educar a todos los hijos de la familia por lo caro que esto resultaba,
y, llegado el momento, debían decidir si ofrecerles esa oportunidad a todos y pelearse
con la pobreza, o poner a trabajar a los mayores y sólo enviar a la escuela a
uno o dos de los hijos menores. La mejor opción era esta segunda.
Yo me encontraba casos de este estilo en la escuela.
Ahora se da una situación parecida, con otros rizos, sin
duda, pero es más o menos lo mismo: el coste de mantener un pequeñajo ha subido
tanto, que las parejas se lo piensan años y años antes de dar el gran salto a la paternidad; hay que
ahorrar mucho dinero para que, al nacer, al pequeño no le falte de nada, y cuando
ese momento sucede ya están al límite natural de la que podría considerarse la
segunda edad, y van entrando a la tercera.
Luego, claro, a algunos niños les resulta curioso que existan
otros niños en el mundo cuyos padres sea tan jóvenes como sus hermanos.
domingo, 4 de marzo de 2012
¿Dónde está el dinero?
Posted by Perro Gemelo | domingo, 4 de marzo de 2012 | Category:
bolsa de valores,
empresa,
Facebook,
Nicaragua,
usuarios registrados
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¿Dónde está el dinero?
Hace poco salió a cotizar en la bolsa de valores la empresa Facebook. Digo una empresa porque
detrás de la aplicación WEB que todos usamos cada día para estar en contacto
con nuestros colegas y amigos, hay toda una compañía –que lleva el mismo nombre
que su producto– cuya principal tarea es asegurar que toda la aplicación marche
bien, que ningún usuario se quede sin ver sus fotos y que no haya errores
cuando pulse al botón Me gusta.
Su precio de salida en bolsa fue una cantidad cercana a los 70.000
millones de dólares, una cantidad de dinero que no la podemos imaginar. Para
hacernos un idea, ese es el dinero que el estado nicaragüense gastará para su
funcionamiento en los próximos 35 años. En otras palabras, es bastante dinero.
Pero, ¿qué es lo que hace tan valiosa a esta empresa?
Nada. Así de sencillo.
Es una gran burbuja.
La empresa no produce nada, y tampoco tienen otra aplicación
que ofrecer; en teoría vive del dinero que generan los anuncios publicitarios
que colocan en el entorno del usuario. También hay un pequeño negocio
relacionado con la posibilidad de que empresas y particulares puedan
tener su propio entorno dentro de Facebook, pero su éxito es más bien anecdótico.
Así que si nos ponemos a pensar, los anuncios por sí solos no pueden elevar el
valor de la empresa hasta esa estratosférica cantidad.
¿Y entonces qué pasa?
Entonces pasa que lo que ha provocado que la empresa pueda
valer tanto son las expectativas, o sea la esperanza: el posible uso que se le
pueda dar a una base de datos con más de 500 millones de usuarios registrados
en todo el mundo; usuarios que se relacionan, que crean su red de amigos y
familiares, que se comunican, que plasman sus ideas, que generan movimiento,
que colocan sus fotos dentro del entorno.
De momento nadie sabe exactamente qué hacer con esos
usuarios –aparte de mostrarle la mencionada publicidad–; se sigue pensando en
ello, y se seguirá pensando uno, dos, tres, y los años que haga falta -su precio seguirá subiendo- pero no se está seguro si finalmente producirá algo que genere valores
tangibles.
Lo único seguro en estos momentos es que su fundador–dueño
es inmensamente rico, y que nosotros seguiremos dejando constancia de nuestra
existencia dentro de su WEB.
domingo, 19 de febrero de 2012
The Cloud Computing (La Nube)
Posted by Perro Gemelo | domingo, 19 de febrero de 2012 | Category:
cloud computing,
la nube,
Nicaragua,
ordenadores,
superordenadores
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The Cloud Computing
![]() |
Hace unos días un amigo me pedía consejo para comprarse un
ordenador. Quería tener el más moderno del mercado y me preguntaba si haría bien
comprando ése que le gustaba. Dado que únicamente lo utilizaría para escribir
documentos, conectarse a Internet, ver fotos en las redes sociales, y
visualizar algún vídeo o película de vez en cuando, le aconsejé que no se
gastara tanto dinero, porque por la mitad de ese precio tendría uno muy bueno y
duradero, que supliría con creces sus necesidades. Finalmente no siguió mi
consejo y se compró el que le gustaba.
Dejando a un lado lo anecdótico del asunto, hay algo
relacionado con los ordenadores que debería ponernos a pensar a la hora de
elegir potencia –lo que se traduce en precio–: ya no serán necesarios
ordenadores potentes. Para clarificar más este asunto, contaré un poco de
historia:
Cuando aparecieron los ordenadores, eran tan grandes y tan
caros que sólo en algunas empresas y universidades los tenían, y sólo tenían
uno de ellos. A los usuarios les entregaban un monitor y un teclado para que
usaran el ordenador, y así podía haber muchas personas utilizándolo. Más o
menos en la década de los setenta aparecieron las computadoras personales, esas
que podemos comprar y llevarnos a casa. Como era un aparato que funcionaba con
independencia, para que fuera posible tenerlo a nuestro alcance hubo que
resolver dos temas importantes: la memoria del ordenador –discos duros– y los
programas que venían incluidos –juegos, editores de texto, visualizadores de
fotos, etc.– Con el tiempo, fueron apareciendo más aplicaciones y fue necesaria
más cantidad de memoria para guardar nuestras cosas –música, fotos, vídeos, etc.–, y así han ido creciendo su
potencia y capacidades en un ciclo sin fin.
Todo eso lo sabemos.
También sabemos –o recordaremos– que con la popularización
de Internet se ha hecho común el uso de usuarios y contraseñas para acceder a
nuestras cuentas: bancarias, de redes sociales, y otras.
Lo que quizás no sabemos es que casi todos los programas que
tenemos en el ordenador memorizan nuestros códigos de usuarios y contraseñas, y
se conectan a Internet sin que nos demos cuenta de ello. Eso representa un
peligro porque así nos roban datos personales, identidades, y algunas veces el
dinero de la cuenta bancaria. Para prevenir estos robos existen un montón de métodos, aunque ninguno de ellos es
infalible: cortafuegos, antivirus, limpiadores de memoria, etc. Algunas de las razones
por las que no son infalibles son: a)
los ordenadores no son iguales, b) las
diferentes personas no los usamos de la misma manera, c) no usamos los mismos protectores, d) cada uno decide las páginas de Internet que visita, e) por lo general los maleantes están
mejor preparados que nosotros. Los puntos más importantes son quizás b y e. El
resultado de todo ello es que proteger nuestra intimidad se ha vuelto tan
complicado, que es necesario ser un experto para lograrlo.
Debido a todo lo anterior, y utilizando la ventaja de que la
conexión a Internet es cada vez más rápida, las empresas punteras en el sector
han ideado un nuevo método de almacenar nuestras cosas y permitirnos el uso de aplicaciones: volver al método
inicial de utilización de los superordenadores.
Evidentemente que el acceso será más sofisticado, pero el principio será el
mismo: sólo tendremos un ordenador muy sencillo, y todo lo que usemos o
memoricemos estará almacenado en algo parecido a un ordenador central. La
principal diferencia será que nosotros NO sabremos dónde se encuentra ese ordenador.
Es a ese mecanismo que han empezado a llamarle Cloud
Computing o sea Computación en la Nube, y ya lo podemos utilizar. Dos ejemplos sencillos
serían el almacenamiento de fotos en Facebook y la edición de documentos con
las aplicaciones de Google.
Lo que se desprende de esto, sí, es que ya no será necesario
que compremos un ordenador súper potente para tener en casa, sino una conexión
a Internet muy rápida.
domingo, 12 de febrero de 2012
A propósito del ACTA
Posted by Perro Gemelo | domingo, 12 de febrero de 2012 | Category:
ACTA,
control,
derechos,
Nicaragua,
vigilancia
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A propósito del ACTA
![]() |
Estos días está siendo muy criticado el paquete de medidas que
las grandes empresas norteamericanas quieren implantar en su territorio, y
hacen todo lo posible para que éstas sean extendidas al resto del mundo.
Sinceramente creo que les interesa más que se aplique en el resto del mundo,
porque ya su territorio se les ha quedado pequeño. Pero demos gracias a que
existe el grupo Anonymous, cuyos
integrantes han podido, de momento, presionar tanto para que la normativa no se
apruebe este año. Evidentemente que lo hacen transgrediendo algunas leyes, saltándose
muchas barreras; es también de hacer notar que las negociaciones seguirán
transcurriendo en secreto, y la implantarán aunque el planeta entero esté en
desacuerdo.
La parte de esa normativa que afecta al ciudadano de a pie
se reduce a tres puntos que son primordiales porque dejan moribundos algunos
derechos por los que tanto se ha luchado: la libertad de compartir la propiedad
privada, la libertad de acceso a la red y el control de las conexiones a la red.
La primera parte se refiere a la difusión de copias de productos –libros
digitales, música, vídeos– y a la piratería –que son cosas distintas, no hay
que confundirlas–. La segunda parte es más delicada porque otorga la potestad desconexión
a las empresas que suministran ese servicio –ahora sólo lo hacen si no se pagan
las facturas–. Y por último, la tercera parte permite, a los organismos
estatales o mundiales, la vigilancia a través de los puntos de conexión a Internet
sin que haya de por medio ningún delito.
Y sobre ésta última parte es que va mi reflexión: aunque no
lo sepamos o no lo queramos saber, hace mucho que están haciendo eso que ahora
quieren legalizar.
¿Acaso no vigilan las comunicaciones telefónicas?
¿Acaso no han implantado el programa Carnivore en la red?
¿Acaso no han montada cámaras de vigilancia en todos los
rincones de la tierra?
¿No recibimos cada día demostraciones de que la intimidad es
un concepto del pasado?
Y por último, y para que sea claro para todos aquellos a los
cuáles no les es claro el concepto de Internet, va la siguiente aclaración:
Cuando nos conectamos a Internet, en realidad no lo hacemos
porque podamos hacerlo o tengamos permiso, sino que nos conectamos a otro ordenador –el proveedor de
Internet y de Telefonía– que sí tiene el acceso; y para que ese otro ordenador pueda conectarse tiene
que solicitar, año tras año, un derecho de conexión a la red, y ese permiso sólo
lo otorga una organización estadounidense. Nadie más. En un principio quien
daba el permiso era el mismísimo ejército de los EE.UU, pero ahora ya no lo
hacen ellos, sino que han transferido los derechos a esa otra organización
civil –estas afirmaciones nunca pueden ser absolutas–. Para otorgar el acceso,
a cada ordenador se le asigna un número identificativo, único, con el que se
puede saber el país y la ciudad desde la que se conecta –por ejemplo los números
entre 1 y 1000 son de Managua, y entre 1000 y 2000 son de San José–; es así que
se puede saber en cada momento quién y desde dónde está conectado a Internet, y
lo qué está haciendo –otra verdad que no es del todo absoluta–.
Pero yendo a más: todas las actividades que realizamos al
conectarnos a la red –búsquedas con Google, conexión con nuestras amistades a
través de Facebook, lectura de los buzones de correo electrónico en servidores
públicos como Hotmail y Gmail–, las hacemos porque nos conectamos a ordenadores
–en realidad se les llama servidores– concentrados en un solo punto, y sobre
ellos no tenemos ningún control –quizás la mejor manera de representarlo es como
cuando entramos al metro: todos venimos desde distintas calles y por diferentes
medios, pero todos pasamos por el mismo torniquete–; en otras palabras no
sabemos lo que allí pasa. Lo más probable es que vigilen esos servidores sin
que nos demos cuenta.
Existen mecanismos para evitar la vigilancia y el control,
por supuesto, pero eso no está al alcance de un ciudadano normal, sino en el de
los expertos, o sea que es como si no existiera.
Así, aunque hagan el paripé de que quieren aprobar una norma
que les permita vigilarnos, controlarnos, multarnos y encarcelarnos legalmente,
que sepamos que la vigilancia y el control la aplican hace mucho. No hay
intimidad en la red.
domingo, 29 de enero de 2012
¿Necesidad o mala educación?
![]() |
En cierta ocasión, durante una gira de visitas a las
principales ciudades nicaragüenses, mi acompañante y yo decidimos quedarnos a
dormir en Matagalpa para ‘explorar’ con más calma algunos pueblos de los
alrededores que siempre se mencionan con cierto respeto, por lo retirado e
inaccesibles que fueron en su momento –ahora ya no lo son tanto–. Por el día iríamos
en coche hasta adónde quisiéramos y por la noche regresaríamos a la ciudad, a
cenar y a dormir. Eso hicimos durante los tres días siguientes, ir y volver, ir
y volver, hasta que al anochecer del tercero caímos en cuenta que no habíamos
visitado Jinotega. ¡Clase fallo! Al día siguiente remediamos el error.
Llegamos temprano. Los que conocen coincidirán conmigo en
que al bajar a la ciudad por aquella carretera que caracolea infinitamente
hacia abajo, las tripas dan saltos y trabajan más, por lo que uno llega con
hambre. Eso nos pasó a nosotros, así que lo primero que hicimos fue desayunar
en una cafetería que sólo servía café orgánico, güirilas, cuajada y crema recién
sacada. Luego, siempre en coche, paseamos un rato por las calles principales y
algunos barrios periféricos. Después dejamos el vehículo estacionado cerca del
parque central, pues nos proponíamos conocer el centro a pie, nos gustaba hacerlo
así. A eso del mediodía nos dividimos: tal y como habíamos venido haciendo en
las otras cabeceras departamentales ya visitadas, mi acompañante se dirigió a
la iglesia central y yo fui a buscar un restaurante para almorzar. A ella le
gustaba conocer el interior de las iglesias, tomar fotografías si se lo permitían,
e incluso rezaba un poco cuando estaba de buen humor. Por mi parte, debido a
que prefería seleccionar yo mismo el lugar dónde almorzar, porque me gustaba comer
bien y no soportaba que la gente me aconsejara los restaurantes, entonces me iba
de local en local, en cada uno pedía algo para beber y tomaba nota de la apariencia
interior, la amabilidad del personal y el olor que había en el aire. Cuando
terminé, como aún no era la hora para reunirme con mi acompañante, me fui
paseando por ahí.
Estuve un buen rato caminando por el parque central.
Debido al gran desnivel en el que éste se encuentra, las
construcciones que allí se han elevado resultan curiosas a la vista. También
los árboles son curiosos, por su tamaño y por su sencillez: uno esperaría ver un
árbol exótico, algo poco común en la región, pero allí no, allí hay sólo unos
inmensos quebrachos. Supongo que ya estaban allí cuando empezaron a construir
el parque, y por comodidad los dejaron y han seguido creciendo a su antojo.
Y fue justamente debajo de uno de ellos que escuché un
revuelo. Me acerqué para curiosear un poco, y descubrí que un padre y sus niños
con huleras le tiraban piedras a algo
que se escondía en el follaje. Desde donde estaba no podía ver de qué se
trataba, y como buen nica lo primero que se me vino a la mente fue que estaban
apedreando una iguana. Así estuvieron un rato tirando piedras, pero al parecer
ninguno de ellos acertaba darle al animal, así que en un momento dado vi cómo
el padre salía corriendo y al rato volvía cargando un rifle de balines.
(Al verlo me puse nervioso, la verdad, porque si ya me parecía
una barbaridad que en medio de la ciudad la gente pudiera tirar piedras a su
antojo, sin que las autoridades intervinieran al menos para explicarle los códigos
de conducta, el hecho de que pudiera impunemente disparar ya me pareció escandaloso.)
El caso es que el hombre se cuadró, apuntó con su fusil, ¡clac!,
disparó un balín, y casi al instante algo calló al suelo. Siempre por
curiosidad me acerqué para ver qué era y, ¡por favor!, ¡era un faisán! ¡Había
matado un faisán!
No sé que tipo de persona era el hombre, si había ido a la
escuela, si en casa pasaban hambre, si recién llegaba del campo y apenas se
instalaba en la ciudad; ésas y otras mil preguntas podía hacerme y para las que
no tenía respuesta. Fuera lo que fuera, nada podía decir al respecto, pues tenía
derecho a ser como era. Lo que me preocupaba en ese momento era que le estaba
enseñando a sus niños que podían ser irrespetuosos con todas las formas de
vida, incluso aquellas que no son comunes en nuestro país. Y lo mismo podía
pasar con los animales cuyas especies están en peligro de extinción.
Por suerte al poco llegó mi acompañante y dejamos el parque
y sus costumbres atrás.
sábado, 14 de enero de 2012
Mis inventos
Posted by Perro Gemelo | sábado, 14 de enero de 2012 | Category:
cuenta corriente,
inventos,
Nicaragua,
novedades
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Mis inventos
![]() |
La tarde cuando cumplí los treinta años
–hace más de diez años de eso–, descansaba bocarriba
en la cama doble de mi habitación, estudiaba el techo y pensaba en mis logros; podría
decir que me preocupaba mi vida, mi felicidad, pero eso sería faltar a la
verdad porque en realidad sólo pensaba en mi situación económica. Ese día concluí
que algo raro pasaba con mis propósitos existenciales, porque con mi título, mi
inteligencia y mi entrega al trabajo duro, ya debía tener varios millones en mi
cuenta corriente, pero ésta seguía tan vacía como cuando era estudiante
universitario, así que durante los seis meses siguientes me dediqué a cranear con todas las fuerzas de mi alma
en la manera de cómo podía hacerme rico, y así fue cómo llegué al feliz
pensamiento de que el camino más corto y directo pasaba por dar un pelotazo espectacular: debía inventar
algo original, revolucionario, cuya patente –su venta– me aupara a vivir de los
réditos durante todo el tiempo que me quedaba de vida.
Debo confesar que no me hice rico, pero sí llegué a completar
varias ideas útiles cuya aplicación aún no es tan común como debiera serlo, pero
de haber tenido el empuje de años atrás, quizás otro gallo me cantara. Expongo
aquí algunas de esas ideas como recuerdo de aquellos meses durante los cuáles
el cerebro me funcionó a toda máquina.
Lavadoras vs peso
Todos alguna vez en la vida hemos intentado mover una
lavadora de ropa y hemos constatado lo mucho que pesan. Eso se debe a que se les
introduce una contrapeso –una pieza de cemento de varios kilos de peso– para
asegurar la estabilidad cuando el programa pasa por el centrifugado. Una día
que le ayudaba a un amigo a hacer la mudanza, sufriendo el martirio de los ti–tantos
kilos que pesaba el maldito chunche, me
quedé pensando en cómo sería posible quitarle peso sin perder funcionalidad ni equilibrio,
y se me ocurrió que en lugar de la pieza de cemento se podría introducir un
recipiente de plástico, vacío, en el que se acumularía el agua de los primeros
enjuagues hasta completar los diez o doce kilos necesarios; el recipiente se
mantendría lleno y se desecharía hasta completar el proceso de lavado. Todos aquellos
que hacen la mudanza o compran una lavadora nueva, me lo agradecerían al
momento de subir el bendito aparato
por las escaleras y arrastrarlo por casa hasta el sitio adecuado.
Semáforos LED
Otro día en que esperaba el cambio de luces en un cruce poco
frecuentado, sucedió que el conductor de un camión calculó mal el espacio
durante una maniobra de retroceso, y con una de las esquinas de su vehículo
rompió la luz verde de una cara del semáforo. A partir de allí me quedé
pensando en todo la cantidad de energía, cables, metales y otros materiales necesarios
para el despliegue, y con el gusanillo en el cuerpo me puse a contar las luces
de semáforo que había en la calle en que estaba. Solamente conté las que
estaban al alcance de mi vista y llegué a la friolera de ¡ciento ochenta luces!
De inmediato se encendieron mis propias luces que me gritaban una gran mejora:
ahorro de material, ahorro energético, menos horas de mantenimiento, reducción
de personal, disminución de la contaminación visual, etc. Y fue al unir todo eso
cuando se me ocurrió la súper idea: sustituir los semáforos de tres cabezales
por otros de LED con una sola cabeza, de manera que conservaran todas las luces
y señales que son necesarias en cada cruce –igual, sólo una de ellas está
encendida en cada instante–; en lugar de colores se utilizarían dibujitos, como las de peatones o bicicletas. Posiblemente todas las empresas implicadas en el
suministro de semáforos –metalúrgicas, vidrieras, electrónicas y otras– me
odiarían a muerte, pero a cambio el ayuntamiento, la ciudad, el país y la tierra
agradecerían mi gran ocurrencia. Luego profundicé más en todos los aspectos de
la sustitución y caí en la conclusión de que los afectados por daltonismo y los perros de los no–videntes
tendrían problemas, pues ellos se guían por la posición de la luz que brilla –no
distinguen los colores–, pero deduje que esa reeducación bien podría salir del
ahorro que estaba sugiriendo, así que me quedé feliz con mi idea.
Fórmula I online
Otra vez, mientras participaba en un proyecto de video
vigilancia, cuyas aplicaciones necesitaban ser adaptadas para darle seguimiento
a los vehículos que entraban y salían de una zona residencial –la idea era que las
cámaras reconocieran unívocamente cada vehículo, entre ellas se pasaran la
información, y en cada momento se supiera dónde se encontraba el objeto– se me
ocurrió la más grande las ideas: ¿y si se hace eso mismo con la competición de
Fórmula I? No sería exactamente igual a lo de reconocer y seguir coches pero el
principio sería el mismo: la idea pasaba por dotar a los vehículos participantes
en cada campeonato con un GPS, acumular los datos arrojados por cada
dispositivo en una base de datos centralizada, y utilizarlos como datos entrada
para un juego online de carreras de coches. Luego se venderían participaciones a
los miles de fans de las competiciones y, sobretodo, de la Fórmula I, de manera
que pudieran participar en una competición contra los F1 ¡al mismo tiempo que
la carrera! Con las actuales velocidades de transferencia de datos a través de Internet,
hubiera resultado un gran negocio. El problema aquí resultó ser, que a los pijos
de la FI no les bastó la promesa de una ganancia de unos dos millones de euros
por competición. Dijeron que ellos se gastaban más en las flores para las
azafatas que animaban el espectáculo.
Quizás esta última idea es la que hubiera resultado más
beneficiosa para mi cuenta corriente, pero como expliqué antes, ya había
perdido el empuje de los años mozos, y ni ésta ni las otras ideas intenté
llevarlas a cabo.
martes, 10 de enero de 2012
Nicas en el mundo
Posted by Perro Gemelo | martes, 10 de enero de 2012 | Category:
bicicleta de montaña,
Camino de Santiago,
Nicaragua,
nicaragüenses
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Nicas en el mundo
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Hace unos seis
años hice mi primera gran ruta en bicicleta de montaña. Hacía poco había
comprado mi primera bicicleta de calidad, y se me ocurrió que durante el mes de
vacaciones de verano podía hacer una ruta difícil, de esas que lo dejan a uno
con el pecho encendido porque da la sensación de haber realizado una gran
hazaña. Me decidí por una de las rutas del Camino de Santiago, la ruta denominada
Camino Francés para ser más exacto, pero debido al poco tiempo que tenía para
hacerla, solamente planifiqué la parte que discurre en territorio español. Esa
parte va desde un pueblo que se llama Roncesvalles, emplazado cerca de la ciudad
de Pamplona (la de los San Fermines) y finaliza en Santiago de Compostela, como
todas las rutas. La senda pasa por varias comunidades españolas, siendo las ciudades
que más le sonarán al lector Pamplona (ya mencionada), Burgos (mencionada en los
cantares del Cid), León (importantísimo enclave romano), Ponferrada (fortaleza
de la orden de los Templarios) y otros lugares menos conocidos pero importantísimos
integrantes de la ruta.
El día que
quiero recordar estaba siendo durísimo: tocaba subir un par de montes con un
desnivel acumulado de unos seiscientos metros y encima nos estaba cayendo una
fina garúa desde que amaneció. A causa del sudor y del esfuerzo había rebajado
dos kilos en una sola mañana. Al mediodía hice un descanso para comer y
calentarme en un pueblo llamado Riego de Ambrós, y en él compartí mesa con un
señor octogenario que hacía la ruta andando. Tuve una agradable conversación
con él, no sólo por lo amable que resultó ser, sino porque era de origen
canario y el deje en su pronunciación de las palabras en mucho se parecía a
nuestra queridísimo hablar nicaragüense. Me comentó que ya había hecho la ruta
varias veces y que se conocía de memoria el camino, los albergues, los
restaurantes, y que si ese día quería descansar bien para reponer fuerzas, que
intentara llegar hasta el albergue que quedaba después de pasar el monte de la
Cruz de Ferro, a unos dieciocho kilómetros de dónde estábamos, porque era de
los mejores que iba a encontrar. Al terminar de comer nos despedimos, le prometí
que llegaría al lugar costase lo que costase, pero al comenzar a pedalear
comprendí que había cometido un gran error al prometer algo así, pues comprobé
que aún tenía por delante un desnivel acumulado de unos quinientos metros.
Demás está
decir que me costó sangre llegar hasta el albergue que me propuse (uno llamado Foncebadón):
iba siempre subiendo, subiendo, y siempre la garúa cayéndome encima como si
fuese una condena. Rebajé otro kilo en ese corto trayecto y ya empezaba a
preocuparme. Al llegar al albergue, reventado literalmente, lo primero que hice
fue darme una larguísima ducha con agua caliente, y luego bajé a la cocina a
preparar una sopa de pescado y marisco que me levantase la moral y el alama de
los suelos: camarones, calamares, mejillones, un par de tenazas de cangrejo, troncos
de merluza y guisantes.
Y estaba
yo removiendo mi sopa junto a la cocina de gas, de vez en cuando me daba
masajes en las piernas y en las muñecas para mitigar el dolor, y pensaba en lo
difícil que había sido la ruta, en que pocas personas de las que conocía se
atreverían a hacerla porque definitivamente ésta era sólo para alguien con un
coraje excepcional. Y pensando, pensando, se me ocurrió que yo podía ser el
primer nicaragüense que hacía la ruta y pasaba por ese albergue. Vaya subidón
el que me dio. Allí mismo decidí que le pediría a los administradores del
albergue que me mostraran el libro de visitas para verificar si alguna vez en
los últimos veinte años un compatriota mío había puesto los pies allí.
Emocionado
ante esa posibilidad seguí removiendo mi sopa, pensando en mi autenticidad y
sobándome las articulaciones, cuando escuché que en una mesa de la cocina, compartida
por una pareja de ancianos y un hombre de unos cuarenta años, mencionaban
nuestra capital Managua.
Para no
cansar el cuento diré que el hombre que acompañaba a los ancianos era
compatriota, de Managua, y según me explicó había hecho todas las rutas del Camino
de Santiago a pie, que tenía varios diplomas compostelanos, y que esa vez
pensaba ir caminando ida y vuelta.
También
los nicas conquistamos el mundo, recuerdo que pensé al hablar con él, resignándome a que yo no era tan único entre
los nicas.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Día mundial del inmigrante
Posted by Perro Gemelo | domingo, 18 de diciembre de 2011 | Category:
inmigración,
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En honor de aquellos que caminan y buscan
Soy un
pobre caminante
sin rumbo
y sin dirección
no sé ni
de don de vengo
ni sé ni
donde ahorita estoy
vago
solito en el mundo hay que desgraciado soy
No sé ni
de donde vengo
ni supe
como me crié
dicen que
era muy pequeño
cuando huérfano
quedé
jamás
conocí a mi madre, mi padre
no sé
quien fue
Mi padre
que fue un bandido
que en la
cárcel se murió
dice que
era muy pequeño
que
muriera al nacer yo
que pocos
vienen al mundo
desgraciados
como yo
Cuando yo
tenia veinte años
yo quise
formar mi hogar
pero al
estar con mi novia
hincados
frente al altar
por no ser
hijos de nadie
no, nos
pudieron casar
Ya se va
este caminante
sin rumbo
y sin dirección
no sé ni
de donde vengo
ni sé donde ahorita estoy
vago
solito en el mundo hay que desgraciado soy
Soy un pobre caminante
domingo, 4 de diciembre de 2011
Se preparan para delinquir
Posted by Perro Gemelo | domingo, 4 de diciembre de 2011 | Category:
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Pertenezco
a un club cerrado de informáticos –me he asociado con la sana intención de conversar
con gente de mi profesión, sobre los temas que me interesan, sin que se me vea
como a un freak– y uno de estos días ocurrió una anécdota que me ha puesto a
pensar en la delincuencia: uno de los miembros del grupo se ha auto expulsado por
diferencias de criterio con otros miembros; después ocurrió que ésta persona reconsideró
su decisión y quiso volver a ser miembro activo del grupo, pero debido a su
sentimiento de vergüenza lo intentó adoptando diferentes ‘identidades’, o sea
actuando como un impostor. El caso es bastante patético, y no tiene ninguna relevancia
más allá de las risas que provoca el hecho de descubrirlo, pero a mi me ha
recordado otros casos en los que sí resultan personas afectadas.
Siempre
han ocurrido casos así, hay infinidad de obras, tratados y anécdotas escritas que
desentraman este raro comportamiento humano. Personalmente quizás, cuando más salimos
afectados es cuando recién conocemos a alguien, nos abrimos, lo consideramos
amigo, y luego resulta que no lo es tanto. Nos decepciona, traiciona o algo por
el estilo. No es un caso flagrante de delincuencia pero en el fondo se trata de
lo mismo: uno que representa un papel para no mostrarse tal y como es.
A este
respecto yo siempre recuerdo una conversación que hace años tuve con un colega
de trabajo, acerca de lo repetitivo que resulta encontrarse con calaña de este
tipo entre la clase política. Gobierne quien gobierne, sea del color que sea,
al final siempre se descubre que hay un montón de estafadores/impostores entre
los que dirigen el estado, que aprovechan su puesto para robar de las arcas del
mismo. A él sobretodo la molestaba lo difícil que era atrapar a uno de estos
delincuentes una vez ya se ha demostrado su delito. Pasan años y años, y si al
final la justicia los atrapa, además de verse exonerados de muchos cargos, terminan
cumpliendo su condena en unas condiciones que ya no se pueden relacionar con un
castigo.
También se
preguntaba mi amigo ¿cómo es que dejan que políticos con insanas intenciones formen
parte de las estructuras burocráticas que dirigen el estado?
A eso le
respondí que es una situación bastante normal: si entre la población en general
ya es difícil atrapar a los delincuentes, aún y cuando se crean normas y leyes
que ayuden a descubrirlos, atraparlos y condenarlos, nunca será posible alcanzar
los resultados deseables. No sólo porque son astutos sino porque al ser para
ellos una forma de vida, tienden a adelantarse a los acontecimientos, mejorar
sus métodos de acción y ocultación. Entonces, es comprensible que atrapar a un
político, una persona que durante muchos años se prepara para ser justamente
eso, un impostor/delincuente, sea una tarea más ardua de lo que nos imaginamos.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Eco de las elecciones
Posted by Perro Gemelo | miércoles, 9 de noviembre de 2011 | Category:
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Eco de las elecciones
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En Europa
también ha resonado el eco de la victoria del FSLN y su candidato.
¿O es el
candidato y su partido?
En fin.
Me
sorprendió el hecho de que en mi empresa, nuevos y antiguos empleados, becarios
y profesionales, jefes y menos jefes, estuviesen bien informados de nuestro
proceso de elección presidencial, y de paso tuvieran la necesidad de compartir
sus ideas, al respecto, conmigo. Naturalmente, a ellos sólo les llega el eco de
lo que las agencias internacionales de noticias filtran a su antojo, y en
última instancia el veredicto que emitió la Comunidad Europea, por lo que me he
tomado sus impresiones con cierta reserva. Es evidente que ninguna de las
fuentes nos deja bien parados, y no tanto por el hecho de que se hayan visto
irregularidades en el proceso electivo, sino porque no lo hemos hecho de
acuerdo a lo que se imaginan que se debe hacer. En otras palabras, lo de siempre:
no se limitan a emitir la noticia, sino que además nos juzgan gratuitamente,
como si estuviesen cumpliendo con un gran deber.
Cada
vez que escucho comentarios acerca de lo mal que hacemos las cosas en
Latinoamérica se me revuelve la bilis: los europeos tienen una capacidad increíble para
calificar al resto del mundo basados en unos criterios un poco raros, la
verdad. Sin tomar en cuenta a los pueblos nórdicos, que en el último siglo se
han vuelto bastante respetuosos a ese respecto, desde el resto del continente
siempre intentan exportar su forma de hacer las cosas, sin tomar en cuenta la idiosincrasia
de los pueblos; no les entra en la cabeza que allí fuera hay otro mundo
distinto, y necesita de otras costumbres. Y lo peor es que cuando no pueden
hacerlo, sacan los aviones y las bombas. Al puro estilo gringo. Debo añadir, que en este momento, cuando se está notando que el resultado de sus modelos de elección no son los más correctos, es aún más raro que quieran dar consejos. Si las cosas funcionan es, se me ocurre, porque la gente de abajo se ha vuelto apática, ha perdido las ganas de luchar, está cansada, y entonces dejan que todo funcione por inercia.
Es
cierto que a nuestro sistema democrático todavía le falta madurar, puede
incluso que haya habido un retroceso en los últimos años. Pero no se puede
negar el gran salto de calidad que dimos en ese sentido a partir del año 1980,
y estamos donde estamos porque nos lo hemos tomado en serio. Y si recordamos el
hecho de que a ellos les ha costado horrores llegar hasta donde están, pues no
se entiende que lancen críticas tan destructivas.
En
fin, no es que le desee un gran mal a Europa, el hundimiento total o algo así,
pero me alegra mucho que ahora estén más preocupados por sus economías que por
los problemas del mundo, porque así tendremos un poco de paz.
sábado, 8 de octubre de 2011
Nicaragua: paraíso pirata o piratas sin quererlo?
Posted by Perro Gemelo | sábado, 8 de octubre de 2011 | Category:
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Nicaragua: paraíso pirata o piratas sin quererlo?
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Continuando
con el tema anterior que iba sobre la seguridad informática, hay un tema que
desde siempre me ha llamado la atención: Nicaragua se encuentra en el top-ten
de las listas de países con mayor porcentaje de piratería (el dato se puede comprobar en este enlace: Estadística). Es evidente que
en el término piratería se engloba
todo lo que los usuarios 'rescatan' de la red sin pagar por ello, desde las aplicaciones
más sencillas hasta las más complejas, pasando por supuesto por la música, las
películas, algunos vídeos, etc.
A mí me parece
ilógico, la verdad. Y la culpa de ese punto ilógico, pienso, está en la forma
en que se presentan las estadísticas: se revuelven bajo una misma lupa los
datos poblacionales con los datos de penetración de la conexión a Internet. Dicho
de otra manera, no parece razonable que metan en una misma lista a los países en
los que la conexión a Internet es casi plena (por encima del 60%), con los países
en los que ésta se reduce a algunas de sus ciudades, como es el caso del
nuestro.
Aparte de
eso y recordando el tema de los ataques informáticos y las políticas de
seguridad, desde hace algún tiempo se le sigue la pista al nuevo modelo de
infección de ordenadores personales con virus informáticos. Hubo un tiempo en
que el peligro estaba en que algún desequilibrado, filipino o ruso, escribiera
un virus que al ejecutarse en nuestro ordenador borrara toda la información que
nos interesaba: fotos, documentos importantes, música, etc. Ahora eso no se
estila, y si nos ocurre algo así es sólo por una reminiscencia del pasado.
Lo que
ahora está de moda son las Botnet. En el mundo de los ordenadores significa “Red
de robots”. Lo que hacen los ‘creadores’ de estas redes, es introducir una
especie de virus en los ordenadores, de manera que a ellos les permita
controlarlos a su antojo cuando lo necesiten, sin que el dueño/usuario del
ordenador se de cuenta. El método de infección es variado, y va desde el típico
e–mail anunciando que se ha ganado un millón de dólares, hasta los tentadores juegos que ahora
están en pleno auge en las redes sociales. El objetivo de los ‘controladores’
no es destruir o trabajar con ése ordenador, sino utilizarlo como puente para
algo más. El uso típico sería, descargar canciones, películas o información proveniente
de empresas/entidades importantes, sin que sea descubierto el origen de las
peticiones, de manera que cuando los investigadores busquen el origen de las descargas
encuentren esos BOTs y no los servidores desde los cuáles son controlados. La
red es tan sofisticada que el ‘usuario’ final no es el que la construye, sino
que éste la compra en el mercado en una especie de subasta, y casi nunca se
sabe para qué la utilizará cuando la adquiere. Los precios que alcanzan éstas
redes son equiparables a una pequeña fábrica o empresa de servicios.
Volviendo
al tema de la piratería, sí, pueda ser que allí esté la explicación de porqué
nuestro país está en la lista de naciones con el mayor índice de piratería: no
sabemos cuidar nuestros ordenadores personales, y éstos se han convertido, sin
saberlo, en parte de la mayor Botnet mundial que se dedica a la piratería de
contenidos.
Ver entrada anterior: Requetecontraatrasados
viernes, 30 de septiembre de 2011
Requetecontraatrasados
Posted by Perro Gemelo | viernes, 30 de septiembre de 2011 | Category:
anonymous,
ataques informáticos atraso,
Nicaragua,
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Requetecontraatrasados
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Trabajo en
el departamento de Seguridad de una empresa que se dedica a la investigación, innovación
y desarrollo (en inglés R+I+D) de todo aquello que, en la sociedad, pueda tener
relación con la informática. Hay varios departamentos, por supuesto, y el mío
es sólo uno de ellos. Una vez a la semana el equipo de investigadores se reúne
para analizar casos reales en los que la seguridad informática ha fallado. Dio
la casualidad de que en la reunión de la semana pasada vinieron a cuento las
acciones que por todo el mundo desarrolla el grupo de hackers Anonymous. Evidentemente
que en la reunión no se tenía la intención de analizar sus ataques, porque éstos
son sencillos y el remedio contra ellos existe (desde el punto de vista técnico,
las acciones que emprenden no son nada complejas: simulan acceder a una página
WEB miles de veces, de manera que el servidor que alberga las páginas en
adelante deniegue el acceso a los nuevos visitantes por sobrecarga, lo que se conoce como Denegación de Servicio). Lo que ésta
vez analizábamos era la velocidad de propagación y aplicación de las medidas
que se pueden adoptar ante ataques de éste tipo.
Para que
se entienda, una vez se produce un ataque informático (ataques a instalaciones
informáticas), la solución/medida/vacuna se conoce unas pocas horas después; esa información
es libre y los especialistas en seguridad informática las pueden aplicar cuando
deseen. Por supuesto que aplicarlas cuesta bastante dinero, y hasta podría
decir que incluso más que el daño que se sufriría en caso de ser el objetivo del
ataque. Pero en estos casos no está en juego el dinero, sino la fiabilidad del
atacado: si, por ejemplo, atacan a un banco, aunque no extraigan los datos personales
de las cuentas bancarias, la confianza en el banco decae a causa de ello. Algo parecido
sucede con las empresas estatales.
Volviendo a
nuestra reunión semanal, en ella salió a relucir el ataque que sufrieron diez sitios
WEB de nuestro país. El especialista en ‘ataques para denegación de servicio’ (DDoS
= Distributed Denial of Service) explicó dos cuestiones importantes: a) el
ataque había sido una forma antigua de actuación; b) la solución aplicada fue de las más sencillas, pues los
responsables sólo reiniciaron los servidores que albergan las páginas WEB.
Explicaba eso y mostraba un mapa mundial, en el cual había marcado con círculos
en rojo aquellos países en los que, al igual que el nuestro, se aplican las
mismas soluciones. Había marcados un motón de países de África, Oceanía, las Antillas y la mayoría de Latinoamérica.
Mientras el
especialista desarrollaba su exposición yo sentía el flujo de las miradas de
mis compañeros recorrer mi espalda de arriba abajo. Me sentía inquieto. Ellos sabían
que nací en el país del que se hablaba, y aunque no decían nada para que no me
sitiera incómodo, sí lo tenían en mente. No es que me preocupara el hecho de
nuestro país fuese atacado, al fin y al cabo no es ninguna novedad que la
mencionada red ataca allá donde le parece que se está cometiendo una
injusticia. En lo que pensaba era en la calidad del ataque: uno entiende que
los gobiernos tengan ciertas dificultades para protegerse, por falta de dinero,
por falta de especialistas, y en última instancia por carecer de información
fresca. Pero que en nuestro país incluso las organizaciones que actúan al
margen de las leyes tengan problemas para actualizarse, es una visión que
entristece.
Próximamente:
Nicaragua, paraíso pirata.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Consejos para estudiar: ¿cómo elegir el mercado?
Posted by Perro Gemelo | domingo, 25 de septiembre de 2011 | Category:
consejos,
consultoras,
empleos,
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Consejos para estudiar: cómo elegir el mercado
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( Leer primera parte )
Una vez finalizada la universidad, lo suyo es ponerse a pensar cómo encontrar un empleo acorde con el nivel adquirido. Si se tiene la suerte de no depender exclusivamente del sueldo a percibir, entonces tenemos una gran ventaja a la hora de seleccionar a nuestro futuro empleador, es decir podemos presionar y reivindicar mejoras en el contrato sin temor a quedarnos sin opciones. El problema empieza cuando se necesita el puesto con cierta urgencia. Hay muchas frases escritas y miles de consejos al respecto por lo que yo no ampliaré el tema. Lo que trataré de explicar es cómo se están organizando las empresas hoy día –un elemento importante a tener en cuenta durante nuestra búsqueda– y cuál es la mejor manera de acceder a los puestos de trabajo.
Una vez finalizada la universidad, lo suyo es ponerse a pensar cómo encontrar un empleo acorde con el nivel adquirido. Si se tiene la suerte de no depender exclusivamente del sueldo a percibir, entonces tenemos una gran ventaja a la hora de seleccionar a nuestro futuro empleador, es decir podemos presionar y reivindicar mejoras en el contrato sin temor a quedarnos sin opciones. El problema empieza cuando se necesita el puesto con cierta urgencia. Hay muchas frases escritas y miles de consejos al respecto por lo que yo no ampliaré el tema. Lo que trataré de explicar es cómo se están organizando las empresas hoy día –un elemento importante a tener en cuenta durante nuestra búsqueda– y cuál es la mejor manera de acceder a los puestos de trabajo.
En el
mundo ideal, lo más conveniente es abrirse camino desde antes de finalizar los
estudios, con el único objetivo de acumular experiencia. Este es un tema
fundamental cuando se ha de competir por un puesto de trabajo. Hoy día realmente
son muy pocas las empresas que deciden contratar personal inexperto, y ese muro
puede llegar a convertirse en una barrera infranqueable para los candidatos. Es
por eso que aunque resulte poco alentador trabajar sin remuneración alguna, es
conveniente esforzarse durante los años de estudio y aceptar puestos de trabajo
poco o nada remunerados: como becarios o ayudantes de segunda.
Igual de
ideal sería encontrar un puesto de trabajo con una empresa final, es decir una
empresa que se dedique realmente a producir, porque además de las numerosas
ventajas que se obtiene del rendimiento directo en el trabajo, los trabajadores
se ven inmersos en un mundo del cual se sienten parte, y eso sólo puede ser
bueno para el compromiso moral que cada uno adquiere con la sociedad. El
problema está en que debido a la inestabilidad de los mercados, las fusiones de
empresas, reestructuraciones, y en última instancia las deslocalizaciones, a
éste tipo de empresas les interesa, cada vez menos, tener su propia plantilla
de trabajadores, y lo que hacen es subcontratar al personal, o sea compran
horas de trabajo en lugar de contratar personas. Aquí es donde entran en juego
las consultorías, las otras grandes componentes del mercado: ellas son las que
contratan personal para ofrecer horas de trabajo a las empresas finales, es
decir se hacen cargo del papeleo, quitándole al empleador todo lo relacionado
con la contratación y la antigüedad del trabajador; las ventajas que para las
empresas finales tiene este sistema está de más mencionarlas. Para una persona
en busca de un sueldo, ser parte de una consultora no es una mala opción porque
se obtienen ciertas ventajas, la más importante de ellas es la estabilidad
laboral; el resto de ventajas, como la formación y el reciclaje, se pierden
irremediablemente en el limbo de las promesas, pero cuando uno tiene la vida
por delante eso puede tener poca importancia.
Dentro de
las consultorías ha aparecido otro tipo de empresas conocidas popularmente como
las ‘body shopping’. Éste concepto ya ha sido utilizado para denominar así a
las consultoras en general, pero es solo ahora cuando su significado ha
adquirido su verdadera dimensión. El negocio de éstas empresas resulta de
contratar personal y venderle horas de trabajo a otras consultoras; es evidente
que para obtener márgenes de ganancia aceptables tienen que ofrecer las horas
de trabajo a menor precio, por lo que sus ventajas las adquieren suprimiendo
más derechos laborales: los contratos que ofrecen son temporales, no hay facilidades
en ningún sentido y muchas veces ni siquiera cuentan con oficinas en las que sus
empleados puedan pasar el tiempo cuando sus horas no han sido vendidas. Lo más
curioso de éstas empresas es que se especializan en venderle horas de trabajo a
consultoras que reciben ayudas estatales o, en el caso de España, comunitarias;
supongo que todo forma parte de la gran red que se aprovecha de los fondos de
integración, al límite de lo dudoso aunque sin llegar a cometer un delito. Aunque
por esa parte no haya delito, éste se comete al ofrecerle condiciones laborales
miserables a sus empleados.
Visto el
panorama, está claro que al buscar un empleo, lo más recomendable es encontrar
un puesto de trabajo en una empresa final, aunque éste sea mal remunerado al
inicio; con toda seguridad irá mejorando con el tiempo y la estabilidad laboral
está asegurada. Tampoco es mala opción trabajar para una consultora de primera,
pero no debe ser una gran aspiración formar parte de ella para el resto de la
vida. A lo que sí hay que huirle como a la peste es a las consultoras de ‘body
shopping’. Hay que tener todo esto en cuenta al momento de buscar un empleo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Sin avance no hay mejoras
Posted by Perro Gemelo | lunes, 19 de septiembre de 2011 | Category:
gobernante,
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Sin avance no hay mejoras
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Hace unos
días recibí la visita sorpresa de unos amigos nicaragüenses que hacía tiempo no
veía. Ambos son originarios del norte, y como allá es costumbre nunca llegar a
casa de un amigo con las manos vacías, en éste caso tampoco lo hicieron:
llevaron ron de caña del blanco y un kilo de jocotes tiernos, una delicia para
el paladar de un nicaragüense extraviado por el mundo, hay que reconocerlo.
Uno de
ellos, uno muy grande y bonachón, moreno y regordete, que sin ser mala persona a
veces resultaba desagradable por lo jactancioso y hablantín, al calor de los
tragos empezó a explicar la manera en que él esperaba que fuesen sus relaciones
con los demás, a pesar de vivir en el extranjero: dicho en dos frases, “a lo
nica” y “a su manera”. Traducido, lo que mi amigo explicaba era que él era
nicaragüense de pura cepa, lo habían educado de una manera, y de acuerdo a esa ley era que vivía. Eso
en realidad significaba un montón de cosas, las que por supuesto luego aclaró;
a mí lo que más me llamó la atención fue lo que explicó sobre las mujeres: que
tenían que ocuparse de la casa, soportar sus infidelidades, recibir su ‘guantazo’
cuando a él algo le disgustaba, y si no estaban de acuerdo con su forma de ser
podían irse cuando quisieran. Me sorprendió que una persona que se ha pasado dieciséis años estudiando aún tuviera la mente tan cerrada. Discutimos un rato sobre el tema, y evidentemente
fue imposible hacerle ver cuánto se estaba equivocando.
Cuando se
marcharon de casa me quedé pensativo. No pensaba en ellos realmente, porque al
fin y al cabo la primera parte de lo que decía era coherente: no nacemos
aprendidos, se nos enseña, y en nuestra tierra natal se nos enseña muy mal, por
costumbres históricas o por lo que sea, pero en general se nos explica mal la
forma de establecer las relaciones sociales. En realidad pensaba en nuestro
cerebro: me preguntaba si realmente hay conocimientos, razones y novedades que
no podemos procesar. Al fin y al cabo eso es lo que ocurre: por algún motivo
hay conocimientos que no aceptamos, como es el caso del machismo, y nadie nos
hará entrar en razón que no debe ser así por muy razonables que las
explicaciones parezcan.
Pero ya
puestos, el tema se puede generalizar porque no pasa sólo en el caso que exponía,
ocurre en todos los ámbitos en que los ciudadanos nos movemos –las relaciones
sociales a las que me refería–; así por ejemplo, en nuestro país aún se
conservan muchas costumbres dañinas que no se pueden erradicar ni se podrán erradicar
en las próximas décadas a pesar de saber que en otros aspectos del pensamiento
humano hemos avanzado bastante. Podría enumerar aquí muchos ejemplos, pero
seguramente hay dos por los que en éste momento se dan largos debates en casi
todos los países hispanos y Francia: las corridas de toros –a la española, con
el toro muerto al final de la faena–, y las peleas de animales –de gallos, de
perros, etc.–. (Son debates apasionados y sin fin, en los que nunca habrá un
claro ganador, entonces las medidas a tomar son de otro estilo; en algunas partes
de España, por ejemplo, se están prohibiendo a través de edictos que emiten las
alcaldías, con el visto bueno de los gobiernos de las comunidades autónomas, y por último
ratificados en el congreso nacional y transformados en leyes.)
Enlazando
con el caso de mi amigo, y aunque parezca simplista lo que voy a decir, pienso
que así se puede, al menos en parte, explicar lo que ocurre con los gobernantes
que se aferran a la idea de que ellos son indispensables y los únicos que traerán
las bondades a su pueblo, que sin ellos la sociedad se derrumbará. Y no me
estoy refiriendo a su personalidad –ese es un tema complejo que nadie ha podido
resolver por completo–, sino que me estoy refiriendo a la forma de tratar y
considerar a los demás: existimos más personas en el mundo y nos merecemos un
tratamiento, una confianza, acorde con los tiempos que corren. Cualquier otra manera
de proceder que no se base en esa idea, es una forma de pensar muy antigua que
en su momento quizás fue valiosa, pero a causa del avance del pensamiento ya no
puede ser así, es decir, o esos retrasados aceptan que la sociedad en general
avanza y que la democracia se va estableciendo por doquier, o se apartan,
porque de lo contrario la ola los arrastrará.
Y ejemplos
sobran muchos.martes, 13 de septiembre de 2011
Consejos para estudiar: Cómo se descompone el mercado?
Posted by Perro Gemelo | martes, 13 de septiembre de 2011 | Category:
estudios,
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software,
universidad
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Consejos para estudiar: Cómo se descompone el mercado?
Cuando
estaba en el primer año de la universidad –Universidad Tecnológica– uno de mis
profesores dedicó una hora completa a explicarnos cómo era el mercado laboral
en esos momentos. Nos lo explicaba a todos porque los primeros dos años de las carreras
que en esa universidad podían estudiarse eran comunes, y era sólo a partir del
tercer año cuando cada estudiante escogería su especialidad, con lo que los
grupos de conferencias eran mixtos. Me quedé con aquella explicación, y con el
paso de los años he podido comprobar que el hombre tenía razón. Él por ese entonces
participaba en algunos proyectos extra escolares, todos de gran importancia, y
por eso se relacionaba con las empresas que por aquél entonces aún no eran los
monstruos que son ahora, pero que daban una idea de lo que sería el futuro: Motorola,
Hewlett Packard, Intel, etc.
Nos
explicaba el profesor, y nos mostraba gráficos para sustentar sus
explicaciones, que los mejores sueldos promedio en el mundo de las
telecomunicaciones eran los que recibían los ingenieros hardware, es decir aquellos que diseñan aparatos electrónicos y
micro electrónicos. Es cierto que ya por ese entonces se vislumbraban en la cumbre
algunos nombres dedicados enteramente al software
–los que diseñan y preparan esta página que ahora lees, por ejemplo– pero su
aparición era esporádica y no tenían ningún peso en el montón del gremio. En
las gráficas que nos mostraba el profesor se veía que la diferencia de sueldos
era abismal: un ingeniero electrónico con unos tres años de experiencia podía
fácilmente ganar sesenta mil dólares anuales en cualquier empresa puntera; un
ingeniero de software apenas si podía
aspirar a los cuarenta mil. Para que entendiésemos mejor, el profesor hacía una
comparación un poco más mundana: decía que imagináramos el chocolate tal y como
se vende en las tiendas, y decía que aunque había mil formas de presentar el
chocolate sólo existía una materia prima, de ella dependía la calidad de lo que
comprábamos, y por tanto ésta era lo más importante en todo el proceso, con lo
que aquellos que sabían cómo cultivar un buen cacao siempre tendrían un empleo garantizado.
Veinte años
después analizo el mercado, y veo que la tendencia sigue igual: los ingenieros
electrónicos llegan a conseguir mejores sueldos que los ingenieros de software. ¿El motivo? El motivo es que
dentro de todo el negocio que crea la electrónica, el software es solamente un elemento auxiliar que le facilita la vida
a los usuarios. Cualquier dispositivo es funcional con lo básico que trae de fábrica,
y lo que se añade es siempre un extra para hacerlo más llamativo; las empresas
añaden aplicaciones a sus
dispositivos (entiéndase juegos, cartoteca, agendas, etc.) para hacerlos más
llamativos, más usables –existen una
especialidad dedicada a este tema, la usabilidad–, y mejorar sus ventas, pero
no lo hacen en sus propias fábricas, sino que dejan que sea el mercado quién
rellene esos huecos; con esto quiero decir que es lógico que centren sus
esfuerzos en que los aparatos que venden tengan el mínimo de fallos posible, y
para lograrlo contratan a buenos ingenieros.
¿Y
entonces porqué hay más personas dedicadas al software que al hardware?,
se preguntarán. La respuesta a esta pregunta está en los medios: existen pocas universidades
y ningún autodidacta –sí, esas personas que aprenden por su cuenta en sus
garajes o en sus habitaciones, escuchando al tiempo su música favorita– con
acceso a las modernas instalaciones en las que se producen los chips y los
circuitos electrónicos, y en éste campo es imposible aprender sin practicar, ésta
es una regla bien conocida. Dicho de otro modo, estudiar Ingeniería de Software
es casi como estudiar filosofía, con la diferencia que en lugar de libros de
pensadores necesitamos un ordenador, y en el momento actual eso no representa
ninguna dificultad.
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