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miércoles, 28 de marzo de 2012

El método turco

Posted by Perro Gemelo | miércoles, 28 de marzo de 2012 | Category: , , , | 0 comentarios


   Hoy día, Jueves veintiocho de Marzo del año 2012, víspera de la huelga general que habrá en el Reino de España, se me viene a la cabeza una antigua historia cargada de tantas similitudes con la situación actual, que se ha convertido en mi justificación personal para participar en ésta gran lucha:
   En la ciudad en dónde vivía había una fábrica de pantalones vaqueros, una maquila. Se decía del dueño que era turco aunque lo más probable es que fuese judío –en ese entonces en Nicaragua, a todas las personas originarias de esa zona del planeta se les llamaba turcos–. La producción era en serie y los empleados ganaban por cada pieza del pantalón que les tocaba confeccionar: pegar botones, coser el zipper, hacer el ruedo, bordar las bolsas, etc. Dentro de la cadena, siempre había algunos empleados que, después de días de práctica, ganaban un poco más que la media. No era una gran cantidad, sólo eran unos veinte o treinta dólares más, pero dado el nivel económico de aquellos años para las familias representaba bastante dinero.
   El caso es que al turco Salja las cosas le iban bien: su fábrica producía, aumentaba de tamaño, él ganaba dinero, engordaba su cuenta bancaria y todos estaban contentos. Lo malo era que a veces, cuando le tocaba pagar los sueldos y estaba de mal humor, le daba por comparar las nóminas de los empleados y al ver que había algunos que ganaban más de lo que en su mente había establecido como el tope de lo justo, entonces así sin más bajaba el precio de lo que pagaba por cada pieza, alegando que no se podía pagar tanto. A unos los dejaba igual que antes pero a otros los jodía, literalmente.

   Eso es más o menos lo que pasa ahora: nos aplican el método del turco.
   Pero a mí no me van a joder. Porque no soy el culpable de que a los empresarios les vaya mal, puesto que he trabajado con honestidad, de sol a sol, como un esclavo. Y si yo no soy el culpable, entonces no tienen que ser injustos conmigo, no tienen porqué sacarme a relucir sus malos resultados, no tienen porqué mermar mi nómina, ni mis derechos, ni menospreciar los dieciséis años que me preparé en la escuela y la universidad para llegar a éste nivel.
   Y el gobierno por su parte, no tiene porqué joderme cobrándome más impuestos. Que se acuerden y recuperen las empresas que un día vendieron y ahora enriquecen a los bancos en alguna parte del mundo. O a otros sinvergüenzas. Es de allí de dónde tiene que sacar los ‘bollos’ que le faltan. Y por todo eso digo:

¡SÍ A LA HUELGA!

sábado, 17 de marzo de 2012

De ruinas y humanos

Posted by Perro Gemelo | sábado, 17 de marzo de 2012 | Category: , , , , | 0 comentarios

De ruinas y humanos
   Hoy me ha entrado en el cuerpo una furia descomunal: he descubierto que la UNESCO, esa importantísima organización dependiente de la Organización de Naciones Unidas, no incluye en su lista de patrimonios protegidos nada referente a Somalia. ¡Sí señores, Somalia! No se toma en cuenta, como si fuera un país imaginario.
   Y el país existe.
   ¿Quién no ha escuchado hablar de Somalia?
   Una pregunta sencilla al maestro de los buscadores me devolvió 294 millones de artículos / WEBs / documentos en los que se encuentra la palabra. Para comparar, si escribo Noruega, sólo me salen 10 millones de referencias y si busco Sudáfrica me salen 64,5 millones. O sea que el país tiene su importancia.
   Convengo en que casi nunca, o nunca, las noticias relacionadas con ese país africano –el cuerno de África– son agradables. O se trata de hambruna o de guerra o de exterminios masivos o de emigraciones en masa o de los gringos huyendo del país porque ya no tienen nada que se les pueda robar. Pero debajo de toda esa porquería algo tiene que existir: algo bueno tendrán que haber hecho los somalíes para llegar hasta nuestros días.
   Entonces también tendrán ‘cosas’ dignas de ser conservadas, digo yo. Y si no son ruinas o un detalle cultural u otro patrimonio intangible, entonces quedan las personas. ¡También hay que proteger a las personas!

   Con un rápido vistazo a la lista de Patrimonios de la Humanidad declarados en Francia, por ejemplo, comprobamos que se incluyen al menos nueve construcciones antiguas relacionadas con la religión cristiana –catedrales, abadías, iglesias y otros–; algo parecido pasa en India con la religión hindú y en otros países con religiones diferentes.
   ¿Y cómo es que esto es así?
   ¿Protegemos las ruinas y no las personas?
   Es comprensible que a veces es difícil determinar si tal o cual herencia humana ha sido tan influyente en la historia de la civilización, para ser incluida en la lista. Pero eso no quita que cada pueblo tenga algo digno de ser tomado en cuenta. Y si no lo tuvieran, que también es posible, cuando menos la organización debería hacer lo posible para que a partir de ahora ese pueblo aporte su granito de arena, que tengan historia y la conviertan en patrimonio, porque aún están a tiempo.
   Y no sería mala idea empezar sacándolos del infinito círculo de hambre y guerra en que se encuentran inmersos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Escolares con padres viejos

Posted by Perro Gemelo | domingo, 11 de marzo de 2012 | Category: , , , | 0 comentarios

Escolares con padres viejos
   Un día que volvía del trabajo en autobús, escuché a dos niños hablar de sus padres: el uno le contaba al otro que su madre era bailarina de no sé qué estilo, y, sin venir a cuento, le revelaba al otro la edad de su madre. Al escucharlo, el segundo niño se sorprendió y le preguntó si estaba seguro de que esos eran sus padres y no sus hermanos, porque, dijo con cierta tristeza, los suyos, al menos su padre, los doblaba en edad.
   Yo hice el burro y los escuché durante un rato, porque me recordaron los años que cursé en la escuela primaria en la ciudad de Danlí, en Honduras, y luego en Estelí, en donde los otros niños también se sorprendían cuando yo revelaba la edad de mis padres, jóvenes aún.
   Eran tiempos oscuros en nuestro país; sufríamos una dictadura y sobrevivíamos a base de una economía cien por cien agrícola. En las familias, todavía regidas por las férreas normas de la religión cristiana, se acostumbraba a tener los hijos que Dios mandaba, y luego, debido a que resultaba difícil educar a todos los hijos, lo normal era que sólo al cumiche –el último de los hijos– se le permitiera acceder a la escuela.
   No era mi caso. Yo no era el primero ni el último de los hijos, pero se me permitió asistir a la escuela. Y lo aproveché, creo.
   En ese momento, al escuchar a los niños hablar de la edad de sus progenitores, no pude evitar hacer comparaciones entre aquella época y la actual, y caí a la inevitable conclusión de que a pesar de la distancia y el tiempo la situación se me antojaba repetitiva: los niños de primaria tienen, por lo general, unos padres mayores. Y cuando digo mayores me estoy imaginando personas acercándose o pasada la cuarentena.
   A partir de aquél día me pasé varios días intentando encontrar, para mí, una explicación razonable a ese fenómeno. ¿Fue pura causalidad que me haya topado en el bus con críos que vivían una situación para mí conocida o es que el caso es bastante común? ¿Acaso existe algo que relacione esos hechos, algo que no sea circunstancial? ¿Será que a los cuarentones les gusta tener hijos para enviarlos a la escuela?
   Es probable que, de continuar, me habría hecho otro montón de preguntas incoherentes, debido a que no soy un estudioso de la materia, ni me dedico a la estadística. Lo cierto, sí, es que pensando, pensando, encontré una posible explicación y me he quedado con esa: el elemento que relaciona ambas circunstancias es la dificultad. El coste monetario.
   Me explico.
   Como decía, antes a la gente trabajadora le resultaba sumamente difícil educar a todos los hijos de la familia por lo caro que esto resultaba, y, llegado el momento, debían decidir si ofrecerles esa oportunidad a todos y pelearse con la pobreza, o poner a trabajar a los mayores y sólo enviar a la escuela a uno o dos de los hijos menores. La mejor opción era esta segunda.
   Yo me encontraba casos de este estilo en la escuela.
   Ahora se da una situación parecida, con otros rizos, sin duda, pero es más o menos lo mismo: el coste de mantener un pequeñajo ha subido tanto, que las parejas se lo piensan años y años antes de dar el gran salto a la paternidad; hay que ahorrar mucho dinero para que, al nacer, al pequeño no le falte de nada, y cuando ese momento sucede ya están al límite natural de la que podría considerarse la segunda edad, y van entrando a la tercera.
   Luego, claro, a algunos niños les resulta curioso que existan otros niños en el mundo cuyos padres sea tan jóvenes como sus hermanos.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Dónde está el dinero?

Posted by Perro Gemelo | domingo, 4 de marzo de 2012 | Category: , , , , | 1 comentarios

¿Dónde está el dinero?
   Hace poco salió a cotizar en la bolsa de valores la empresa Facebook. Digo una empresa porque detrás de la aplicación WEB que todos usamos cada día para estar en contacto con nuestros colegas y amigos, hay toda una compañía –que lleva el mismo nombre que su producto– cuya principal tarea es asegurar que toda la aplicación marche bien, que ningún usuario se quede sin ver sus fotos y que no haya errores cuando pulse al botón Me gusta.
   Su precio de salida en bolsa fue una cantidad cercana a los 70.000 millones de dólares, una cantidad de dinero que no la podemos imaginar. Para hacernos un idea, ese es el dinero que el estado nicaragüense gastará para su funcionamiento en los próximos 35 años. En otras palabras, es bastante dinero.
   Pero, ¿qué es lo que hace tan valiosa a esta empresa?
   Nada. Así de sencillo.
   Es una gran burbuja.
   La empresa no produce nada, y tampoco tienen otra aplicación que ofrecer; en teoría vive del dinero que generan los anuncios publicitarios que colocan en el entorno del usuario. También hay un pequeño negocio relacionado con la posibilidad de que empresas y particulares puedan tener su propio entorno dentro de Facebook, pero su éxito es más bien anecdótico. Así que si nos ponemos a pensar, los anuncios por sí solos no pueden elevar el valor de la empresa hasta esa estratosférica cantidad.
   ¿Y entonces qué pasa?
   Entonces pasa que lo que ha provocado que la empresa pueda valer tanto son las expectativas, o sea la esperanza: el posible uso que se le pueda dar a una base de datos con más de 500 millones de usuarios registrados en todo el mundo; usuarios que se relacionan, que crean su red de amigos y familiares, que se comunican, que plasman sus ideas, que generan movimiento, que colocan sus fotos dentro del entorno.
   De momento nadie sabe exactamente qué hacer con esos usuarios –aparte de mostrarle la mencionada publicidad–; se sigue pensando en ello, y se seguirá pensando uno, dos, tres, y los años que haga falta -su precio seguirá subiendo- pero no se está seguro si finalmente producirá algo que genere valores tangibles.
   Lo único seguro en estos momentos es que su fundador–dueño es inmensamente rico, y que nosotros seguiremos dejando constancia de nuestra existencia dentro de su WEB.

domingo, 19 de febrero de 2012

The Cloud Computing (La Nube)

Posted by Perro Gemelo | domingo, 19 de febrero de 2012 | Category: , , , , | 0 comentarios


The Cloud Computing

   Hace unos días un amigo me pedía consejo para comprarse un ordenador. Quería tener el más moderno del mercado y me preguntaba si haría bien comprando ése que le gustaba. Dado que únicamente lo utilizaría para escribir documentos, conectarse a Internet, ver fotos en las redes sociales, y visualizar algún vídeo o película de vez en cuando, le aconsejé que no se gastara tanto dinero, porque por la mitad de ese precio tendría uno muy bueno y duradero, que supliría con creces sus necesidades. Finalmente no siguió mi consejo y se compró el que le gustaba.
   Dejando a un lado lo anecdótico del asunto, hay algo relacionado con los ordenadores que debería ponernos a pensar a la hora de elegir potencia –lo que se traduce en precio–: ya no serán necesarios ordenadores potentes. Para clarificar más este asunto, contaré un poco de historia:
   Cuando aparecieron los ordenadores, eran tan grandes y tan caros que sólo en algunas empresas y universidades los tenían, y sólo tenían uno de ellos. A los usuarios les entregaban un monitor y un teclado para que usaran el ordenador, y así podía haber muchas personas utilizándolo. Más o menos en la década de los setenta aparecieron las computadoras personales, esas que podemos comprar y llevarnos a casa. Como era un aparato que funcionaba con independencia, para que fuera posible tenerlo a nuestro alcance hubo que resolver dos temas importantes: la memoria del ordenador –discos duros– y los programas que venían incluidos –juegos, editores de texto, visualizadores de fotos, etc.– Con el tiempo, fueron apareciendo más aplicaciones y fue necesaria más cantidad de memoria para guardar nuestras cosas –música, fotos, vídeos, etc.–, y así han ido creciendo su potencia y capacidades en un ciclo sin fin.
   Todo eso lo sabemos.
   También sabemos –o recordaremos– que con la popularización de Internet se ha hecho común el uso de usuarios y contraseñas para acceder a nuestras cuentas: bancarias, de redes sociales, y otras.
Lo que quizás no sabemos es que casi todos los programas que tenemos en el ordenador memorizan nuestros códigos de usuarios y contraseñas, y se conectan a Internet sin que nos demos cuenta de ello. Eso representa un peligro porque así nos roban datos personales, identidades, y algunas veces el dinero de la cuenta bancaria. Para prevenir estos robos existen un montón de métodos, aunque ninguno de ellos es infalible: cortafuegos, antivirus, limpiadores de memoria, etc. Algunas de las razones por las que no son infalibles son: a) los ordenadores no son iguales, b) las diferentes personas no los usamos de la misma manera, c) no usamos los mismos protectores, d) cada uno decide las páginas de Internet que visita, e) por lo general los maleantes están mejor preparados que nosotros. Los puntos más importantes son quizás b y e. El resultado de todo ello es que proteger nuestra intimidad se ha vuelto tan complicado, que es necesario ser un experto para lograrlo.
   Debido a todo lo anterior, y utilizando la ventaja de que la conexión a Internet es cada vez más rápida, las empresas punteras en el sector han ideado un nuevo método de almacenar nuestras cosas y permitirnos el uso de aplicaciones: volver al método inicial de utilización de los superordenadores. Evidentemente que el acceso será más sofisticado, pero el principio será el mismo: sólo tendremos un ordenador muy sencillo, y todo lo que usemos o memoricemos estará almacenado en algo parecido a un ordenador central. La principal diferencia será que nosotros NO sabremos dónde se encuentra ese ordenador.
   Es a ese mecanismo que han empezado a llamarle Cloud Computing o sea Computación en la Nube, y ya lo podemos utilizar. Dos ejemplos sencillos serían el almacenamiento de fotos en Facebook y la edición de documentos con las aplicaciones de Google.
   Lo que se desprende de esto, sí, es que ya no será necesario que compremos un ordenador súper potente para tener en casa, sino una conexión a Internet muy rápida.

domingo, 12 de febrero de 2012

A propósito del ACTA

Posted by Perro Gemelo | domingo, 12 de febrero de 2012 | Category: , , , , | 0 comentarios


A propósito del ACTA

Estos días está siendo muy criticado el paquete de medidas que las grandes empresas norteamericanas quieren implantar en su territorio, y hacen todo lo posible para que éstas sean extendidas al resto del mundo. Sinceramente creo que les interesa más que se aplique en el resto del mundo, porque ya su territorio se les ha quedado pequeño. Pero demos gracias a que existe el grupo Anonymous, cuyos integrantes han podido, de momento, presionar tanto para que la normativa no se apruebe este año. Evidentemente que lo hacen transgrediendo algunas leyes, saltándose muchas barreras; es también de hacer notar que las negociaciones seguirán transcurriendo en secreto, y la implantarán aunque el planeta entero esté en desacuerdo.
La parte de esa normativa que afecta al ciudadano de a pie se reduce a tres puntos que son primordiales porque dejan moribundos algunos derechos por los que tanto se ha luchado: la libertad de compartir la propiedad privada, la libertad de acceso a la red y el control de las conexiones a la red. La primera parte se refiere a la difusión de copias de productos –libros digitales, música, vídeos– y a la piratería –que son cosas distintas, no hay que confundirlas–. La segunda parte es más delicada porque otorga la potestad desconexión a las empresas que suministran ese servicio –ahora sólo lo hacen si no se pagan las facturas–. Y por último, la tercera parte permite, a los organismos estatales o mundiales, la vigilancia a través de los puntos de conexión a Internet sin que haya de por medio ningún delito.

Y sobre ésta última parte es que va mi reflexión: aunque no lo sepamos o no lo queramos saber, hace mucho que están haciendo eso que ahora quieren legalizar.
¿Acaso no vigilan las comunicaciones telefónicas?
¿Acaso no han implantado el programa Carnivore en la red?
¿Acaso no han montada cámaras de vigilancia en todos los rincones de la tierra?
¿No recibimos cada día demostraciones de que la intimidad es un concepto del pasado?
Y por último, y para que sea claro para todos aquellos a los cuáles no les es claro el concepto de Internet, va la siguiente aclaración:
Cuando nos conectamos a Internet, en realidad no lo hacemos porque podamos hacerlo o tengamos permiso, sino que nos conectamos a otro ordenador –el proveedor de Internet y de Telefonía– que sí tiene el acceso; y para que ese otro ordenador pueda conectarse tiene que solicitar, año tras año, un derecho de conexión a la red, y ese permiso sólo lo otorga una organización estadounidense. Nadie más. En un principio quien daba el permiso era el mismísimo ejército de los EE.UU, pero ahora ya no lo hacen ellos, sino que han transferido los derechos a esa otra organización civil –estas afirmaciones nunca pueden ser absolutas–. Para otorgar el acceso, a cada ordenador se le asigna un número identificativo, único, con el que se puede saber el país y la ciudad desde la que se conecta –por ejemplo los números entre 1 y 1000 son de Managua, y entre 1000 y 2000 son de San José–; es así que se puede saber en cada momento quién y desde dónde está conectado a Internet, y lo qué está haciendo –otra verdad que no es del todo absoluta–.

Pero yendo a más: todas las actividades que realizamos al conectarnos a la red –búsquedas con Google, conexión con nuestras amistades a través de Facebook, lectura de los buzones de correo electrónico en servidores públicos como Hotmail y Gmail–, las hacemos porque nos conectamos a ordenadores –en realidad se les llama servidores– concentrados en un solo punto, y sobre ellos no tenemos ningún control –quizás la mejor manera de representarlo es como cuando entramos al metro: todos venimos desde distintas calles y por diferentes medios, pero todos pasamos por el mismo torniquete–; en otras palabras no sabemos lo que allí pasa. Lo más probable es que vigilen esos servidores sin que nos demos cuenta.
Existen mecanismos para evitar la vigilancia y el control, por supuesto, pero eso no está al alcance de un ciudadano normal, sino en el de los expertos, o sea que es como si no existiera.

Así, aunque hagan el paripé de que quieren aprobar una norma que les permita vigilarnos, controlarnos, multarnos y encarcelarnos legalmente, que sepamos que la vigilancia y el control la aplican hace mucho. No hay intimidad en la red.

domingo, 29 de enero de 2012

¿Necesidad o mala educación?

Posted by Perro Gemelo | domingo, 29 de enero de 2012 | Category: , , , , , | 0 comentarios

¿Necesidad o mala educación?

   En cierta ocasión, durante una gira de visitas a las principales ciudades nicaragüenses, mi acompañante y yo decidimos quedarnos a dormir en Matagalpa para ‘explorar’ con más calma algunos pueblos de los alrededores que siempre se mencionan con cierto respeto, por lo retirado e inaccesibles que fueron en su momento –ahora ya no lo son tanto–. Por el día iríamos en coche hasta adónde quisiéramos y por la noche regresaríamos a la ciudad, a cenar y a dormir. Eso hicimos durante los tres días siguientes, ir y volver, ir y volver, hasta que al anochecer del tercero caímos en cuenta que no habíamos visitado Jinotega. ¡Clase fallo! Al día siguiente remediamos el error.
   Llegamos temprano. Los que conocen coincidirán conmigo en que al bajar a la ciudad por aquella carretera que caracolea infinitamente hacia abajo, las tripas dan saltos y trabajan más, por lo que uno llega con hambre. Eso nos pasó a nosotros, así que lo primero que hicimos fue desayunar en una cafetería que sólo servía café orgánico, güirilas, cuajada y crema recién sacada. Luego, siempre en coche, paseamos un rato por las calles principales y algunos barrios periféricos. Después dejamos el vehículo estacionado cerca del parque central, pues nos proponíamos conocer el centro a pie, nos gustaba hacerlo así. A eso del mediodía nos dividimos: tal y como habíamos venido haciendo en las otras cabeceras departamentales ya visitadas, mi acompañante se dirigió a la iglesia central y yo fui a buscar un restaurante para almorzar. A ella le gustaba conocer el interior de las iglesias, tomar fotografías si se lo permitían, e incluso rezaba un poco cuando estaba de buen humor. Por mi parte, debido a que prefería seleccionar yo mismo el lugar dónde almorzar, porque me gustaba comer bien y no soportaba que la gente me aconsejara los restaurantes, entonces me iba de local en local, en cada uno pedía algo para beber y tomaba nota de la apariencia interior, la amabilidad del personal y el olor que había en el aire. Cuando terminé, como aún no era la hora para reunirme con mi acompañante, me fui paseando por ahí.
   Estuve un buen rato caminando por el parque central.
   Debido al gran desnivel en el que éste se encuentra, las construcciones que allí se han elevado resultan curiosas a la vista. También los árboles son curiosos, por su tamaño y por su sencillez: uno esperaría ver un árbol exótico, algo poco común en la región, pero allí no, allí hay sólo unos inmensos quebrachos. Supongo que ya estaban allí cuando empezaron a construir el parque, y por comodidad los dejaron y han seguido creciendo a su antojo.
   Y fue justamente debajo de uno de ellos que escuché un revuelo. Me acerqué para curiosear un poco, y descubrí que un padre y sus niños con huleras le tiraban piedras a algo que se escondía en el follaje. Desde donde estaba no podía ver de qué se trataba, y como buen nica lo primero que se me vino a la mente fue que estaban apedreando una iguana. Así estuvieron un rato tirando piedras, pero al parecer ninguno de ellos acertaba darle al animal, así que en un momento dado vi cómo el padre salía corriendo y al rato volvía cargando un rifle de balines.
   (Al verlo me puse nervioso, la verdad, porque si ya me parecía una barbaridad que en medio de la ciudad la gente pudiera tirar piedras a su antojo, sin que las autoridades intervinieran al menos para explicarle los códigos de conducta, el hecho de que pudiera impunemente disparar ya me pareció escandaloso.)
   El caso es que el hombre se cuadró, apuntó con su fusil, ¡clac!, disparó un balín, y casi al instante algo calló al suelo. Siempre por curiosidad me acerqué para ver qué era y, ¡por favor!, ¡era un faisán! ¡Había matado un faisán!
   No sé que tipo de persona era el hombre, si había ido a la escuela, si en casa pasaban hambre, si recién llegaba del campo y apenas se instalaba en la ciudad; ésas y otras mil preguntas podía hacerme y para las que no tenía respuesta. Fuera lo que fuera, nada podía decir al respecto, pues tenía derecho a ser como era. Lo que me preocupaba en ese momento era que le estaba enseñando a sus niños que podían ser irrespetuosos con todas las formas de vida, incluso aquellas que no son comunes en nuestro país. Y lo mismo podía pasar con los animales cuyas especies están en peligro de extinción.
   Por suerte al poco llegó mi acompañante y dejamos el parque y sus costumbres atrás.

sábado, 14 de enero de 2012

Mis inventos

Posted by Perro Gemelo | sábado, 14 de enero de 2012 | Category: , , , | 1 comentarios

Mis inventos

   La tarde cuando cumplí los treinta años  –hace más de diez años de eso–, descansaba bocarriba en la cama doble de mi habitación, estudiaba el techo y pensaba en mis logros; podría decir que me preocupaba mi vida, mi felicidad, pero eso sería faltar a la verdad porque en realidad sólo pensaba en mi situación económica. Ese día concluí que algo raro pasaba con mis propósitos existenciales, porque con mi título, mi inteligencia y mi entrega al trabajo duro, ya debía tener varios millones en mi cuenta corriente, pero ésta seguía tan vacía como cuando era estudiante universitario, así que durante los seis meses siguientes me dediqué a cranear con todas las fuerzas de mi alma en la manera de cómo podía hacerme rico, y así fue cómo llegué al feliz pensamiento de que el camino más corto y directo pasaba por dar un pelotazo espectacular: debía inventar algo original, revolucionario, cuya patente –su venta– me aupara a vivir de los réditos durante todo el tiempo que me quedaba de vida.
   Debo confesar que no me hice rico, pero sí llegué a completar varias ideas útiles cuya aplicación aún no es tan común como debiera serlo, pero de haber tenido el empuje de años atrás, quizás otro gallo me cantara. Expongo aquí algunas de esas ideas como recuerdo de aquellos meses durante los cuáles el cerebro me funcionó a toda máquina.

Lavadoras vs peso
   Todos alguna vez en la vida hemos intentado mover una lavadora de ropa y hemos constatado lo mucho que pesan. Eso se debe a que se les introduce una contrapeso –una pieza de cemento de varios kilos de peso– para asegurar la estabilidad cuando el programa pasa por el centrifugado. Una día que le ayudaba a un amigo a hacer la mudanza, sufriendo el martirio de los ti–tantos kilos que pesaba el maldito chunche, me quedé pensando en cómo sería posible quitarle peso sin perder funcionalidad ni equilibrio, y se me ocurrió que en lugar de la pieza de cemento se podría introducir un recipiente de plástico, vacío, en el que se acumularía el agua de los primeros enjuagues hasta completar los diez o doce kilos necesarios; el recipiente se mantendría lleno y se desecharía hasta completar el proceso de lavado. Todos aquellos que hacen la mudanza o compran una lavadora nueva, me lo agradecerían al momento de subir el bendito aparato por las escaleras y arrastrarlo por casa hasta el sitio adecuado.

Semáforos LED
   Otro día en que esperaba el cambio de luces en un cruce poco frecuentado, sucedió que el conductor de un camión calculó mal el espacio durante una maniobra de retroceso, y con una de las esquinas de su vehículo rompió la luz verde de una cara del semáforo. A partir de allí me quedé pensando en todo la cantidad de energía, cables, metales y otros materiales necesarios para el despliegue, y con el gusanillo en el cuerpo me puse a contar las luces de semáforo que había en la calle en que estaba. Solamente conté las que estaban al alcance de mi vista y llegué a la friolera de ¡ciento ochenta luces! De inmediato se encendieron mis propias luces que me gritaban una gran mejora: ahorro de material, ahorro energético, menos horas de mantenimiento, reducción de personal, disminución de la contaminación visual, etc. Y fue al unir todo eso cuando se me ocurrió la súper idea: sustituir los semáforos de tres cabezales por otros de LED con una sola cabeza, de manera que conservaran todas las luces y señales que son necesarias en cada cruce –igual, sólo una de ellas está encendida en cada instante–; en lugar de colores se utilizarían dibujitos, como las de peatones o bicicletas. Posiblemente todas las empresas implicadas en el suministro de semáforos –metalúrgicas, vidrieras, electrónicas y otras– me odiarían a muerte, pero a cambio el ayuntamiento, la ciudad, el país y la tierra agradecerían mi gran ocurrencia. Luego profundicé más en todos los aspectos de la sustitución y caí en la conclusión de que los afectados por daltonismo y los perros de los no–videntes tendrían problemas, pues ellos se guían por la posición de la luz que brilla –no distinguen los colores–, pero deduje que esa reeducación bien podría salir del ahorro que estaba sugiriendo, así que me quedé feliz con mi idea.

Fórmula I online
   Otra vez, mientras participaba en un proyecto de video vigilancia, cuyas aplicaciones necesitaban ser adaptadas para darle seguimiento a los vehículos que entraban y salían de una zona residencial –la idea era que las cámaras reconocieran unívocamente cada vehículo, entre ellas se pasaran la información, y en cada momento se supiera dónde se encontraba el objeto– se me ocurrió la más grande las ideas: ¿y si se hace eso mismo con la competición de Fórmula I? No sería exactamente igual a lo de reconocer y seguir coches pero el principio sería el mismo: la idea pasaba por dotar a los vehículos participantes en cada campeonato con un GPS, acumular los datos arrojados por cada dispositivo en una base de datos centralizada, y utilizarlos como datos entrada para un juego online de carreras de coches. Luego se venderían participaciones a los miles de fans de las competiciones y, sobretodo, de la Fórmula I, de manera que pudieran participar en una competición contra los F1 ¡al mismo tiempo que la carrera! Con las actuales velocidades de transferencia de datos a través de Internet, hubiera resultado un gran negocio. El problema aquí resultó ser, que a los pijos de la FI no les bastó la promesa de una ganancia de unos dos millones de euros por competición. Dijeron que ellos se gastaban más en las flores para las azafatas que animaban el espectáculo.

   Quizás esta última idea es la que hubiera resultado más beneficiosa para mi cuenta corriente, pero como expliqué antes, ya había perdido el empuje de los años mozos, y ni ésta ni las otras ideas intenté llevarlas a cabo.

martes, 10 de enero de 2012

Nicas en el mundo

Posted by Perro Gemelo | martes, 10 de enero de 2012 | Category: , , , | 0 comentarios

Nicas en el mundo

   Hace unos seis años hice mi primera gran ruta en bicicleta de montaña. Hacía poco había comprado mi primera bicicleta de calidad, y se me ocurrió que durante el mes de vacaciones de verano podía hacer una ruta difícil, de esas que lo dejan a uno con el pecho encendido porque da la sensación de haber realizado una gran hazaña. Me decidí por una de las rutas del Camino de Santiago, la ruta denominada Camino Francés para ser más exacto, pero debido al poco tiempo que tenía para hacerla, solamente planifiqué la parte que discurre en territorio español. Esa parte va desde un pueblo que se llama Roncesvalles, emplazado cerca de la ciudad de Pamplona (la de los San Fermines) y finaliza en Santiago de Compostela, como todas las rutas. La senda pasa por varias comunidades españolas, siendo las ciudades que más le sonarán al lector Pamplona (ya mencionada), Burgos (mencionada en los cantares del Cid), León (importantísimo enclave romano), Ponferrada (fortaleza de la orden de los Templarios) y otros lugares menos conocidos pero importantísimos integrantes de la ruta.
   El día que quiero recordar estaba siendo durísimo: tocaba subir un par de montes con un desnivel acumulado de unos seiscientos metros y encima nos estaba cayendo una fina garúa desde que amaneció. A causa del sudor y del esfuerzo había rebajado dos kilos en una sola mañana. Al mediodía hice un descanso para comer y calentarme en un pueblo llamado Riego de Ambrós, y en él compartí mesa con un señor octogenario que hacía la ruta andando. Tuve una agradable conversación con él, no sólo por lo amable que resultó ser, sino porque era de origen canario y el deje en su pronunciación de las palabras en mucho se parecía a nuestra queridísimo hablar nicaragüense. Me comentó que ya había hecho la ruta varias veces y que se conocía de memoria el camino, los albergues, los restaurantes, y que si ese día quería descansar bien para reponer fuerzas, que intentara llegar hasta el albergue que quedaba después de pasar el monte de la Cruz de Ferro, a unos dieciocho kilómetros de dónde estábamos, porque era de los mejores que iba a encontrar. Al terminar de comer nos despedimos, le prometí que llegaría al lugar costase lo que costase, pero al comenzar a pedalear comprendí que había cometido un gran error al prometer algo así, pues comprobé que aún tenía por delante un desnivel acumulado de unos quinientos metros.
   Demás está decir que me costó sangre llegar hasta el albergue que me propuse (uno llamado Foncebadón): iba siempre subiendo, subiendo, y siempre la garúa cayéndome encima como si fuese una condena. Rebajé otro kilo en ese corto trayecto y ya empezaba a preocuparme. Al llegar al albergue, reventado literalmente, lo primero que hice fue darme una larguísima ducha con agua caliente, y luego bajé a la cocina a preparar una sopa de pescado y marisco que me levantase la moral y el alama de los suelos: camarones, calamares, mejillones, un par de tenazas de cangrejo, troncos de merluza y guisantes.
   Y estaba yo removiendo mi sopa junto a la cocina de gas, de vez en cuando me daba masajes en las piernas y en las muñecas para mitigar el dolor, y pensaba en lo difícil que había sido la ruta, en que pocas personas de las que conocía se atreverían a hacerla porque definitivamente ésta era sólo para alguien con un coraje excepcional. Y pensando, pensando, se me ocurrió que yo podía ser el primer nicaragüense que hacía la ruta y pasaba por ese albergue. Vaya subidón el que me dio. Allí mismo decidí que le pediría a los administradores del albergue que me mostraran el libro de visitas para verificar si alguna vez en los últimos veinte años un compatriota mío había puesto los pies allí.
   Emocionado ante esa posibilidad seguí removiendo mi sopa, pensando en mi autenticidad y sobándome las articulaciones, cuando escuché que en una mesa de la cocina, compartida por una pareja de ancianos y un hombre de unos cuarenta años, mencionaban nuestra capital Managua.
   Para no cansar el cuento diré que el hombre que acompañaba a los ancianos era compatriota, de Managua, y según me explicó había hecho todas las rutas del Camino de Santiago a pie, que tenía varios diplomas compostelanos, y que esa vez pensaba ir caminando ida y vuelta.
   También los nicas conquistamos el mundo, recuerdo que pensé al hablar con él,  resignándome a que yo no era tan único entre los nicas.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Día mundial del inmigrante

Posted by Perro Gemelo | domingo, 18 de diciembre de 2011 | Category: , , | 0 comentarios

En honor de aquellos que caminan y buscan

Soy un pobre caminante
sin rumbo y sin dirección
no sé ni de don de vengo
ni sé ni donde ahorita estoy
vago solito en el mundo hay que desgraciado soy

No sé ni de donde vengo
ni supe como me crié
dicen que era muy pequeño
cuando huérfano quedé
jamás conocí a mi madre, mi padre
no sé quien fue

Mi padre que fue un bandido
que en la cárcel se murió
dice que era muy pequeño
que muriera al nacer yo
que pocos vienen al mundo
desgraciados como yo

Cuando yo tenia veinte años
yo quise formar mi hogar
pero al estar con mi novia
hincados frente al altar
por no ser hijos de nadie
no, nos pudieron casar

Ya se va este caminante
sin rumbo y sin dirección
no sé ni de donde vengo
ni sé donde ahorita estoy
vago solito en el mundo hay que desgraciado soy

 Soy un pobre caminante

domingo, 4 de diciembre de 2011

Se preparan para delinquir

Posted by Perro Gemelo | domingo, 4 de diciembre de 2011 | Category: , , , , , , | 1 comentarios


   Pertenezco a un club cerrado de informáticos –me he asociado con la sana intención de conversar con gente de mi profesión, sobre los temas que me interesan, sin que se me vea como a un freak– y uno de estos días ocurrió una anécdota que me ha puesto a pensar en la delincuencia: uno de los miembros del grupo se ha auto expulsado por diferencias de criterio con otros miembros; después ocurrió que ésta persona reconsideró su decisión y quiso volver a ser miembro activo del grupo, pero debido a su sentimiento de vergüenza lo intentó adoptando diferentes ‘identidades’, o sea actuando como un impostor. El caso es bastante patético, y no tiene ninguna relevancia más allá de las risas que provoca el hecho de descubrirlo, pero a mi me ha recordado otros casos en los que sí resultan personas afectadas.
   Siempre han ocurrido casos así, hay infinidad de obras, tratados y anécdotas escritas que desentraman este raro comportamiento humano. Personalmente quizás, cuando más salimos afectados es cuando recién conocemos a alguien, nos abrimos, lo consideramos amigo, y luego resulta que no lo es tanto. Nos decepciona, traiciona o algo por el estilo. No es un caso flagrante de delincuencia pero en el fondo se trata de lo mismo: uno que representa un papel para no mostrarse tal y como es.
   A este respecto yo siempre recuerdo una conversación que hace años tuve con un colega de trabajo, acerca de lo repetitivo que resulta encontrarse con calaña de este tipo entre la clase política. Gobierne quien gobierne, sea del color que sea, al final siempre se descubre que hay un montón de estafadores/impostores entre los que dirigen el estado, que aprovechan su puesto para robar de las arcas del mismo. A él sobretodo la molestaba lo difícil que era atrapar a uno de estos delincuentes una vez ya se ha demostrado su delito. Pasan años y años, y si al final la justicia los atrapa, además de verse exonerados de muchos cargos, terminan cumpliendo su condena en unas condiciones que ya no se pueden relacionar con un castigo.
   También se preguntaba mi amigo ¿cómo es que dejan que políticos con insanas intenciones formen parte de las estructuras burocráticas que dirigen el estado?
   A eso le respondí que es una situación bastante normal: si entre la población en general ya es difícil atrapar a los delincuentes, aún y cuando se crean normas y leyes que ayuden a descubrirlos, atraparlos y condenarlos, nunca será posible alcanzar los resultados deseables. No sólo porque son astutos sino porque al ser para ellos una forma de vida, tienden a adelantarse a los acontecimientos, mejorar sus métodos de acción y ocultación. Entonces, es comprensible que atrapar a un político, una persona que durante muchos años se prepara para ser justamente eso, un impostor/delincuente, sea una tarea más ardua de lo que nos imaginamos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Eco de las elecciones

Posted by Perro Gemelo | miércoles, 9 de noviembre de 2011 | Category: , , , , , , | 1 comentarios

Eco de las elecciones

   En Europa también ha resonado el eco de la victoria del FSLN y su candidato.
   ¿O es el candidato y su partido?
   En fin.
   Me sorprendió el hecho de que en mi empresa, nuevos y antiguos empleados, becarios y profesionales, jefes y menos jefes, estuviesen bien informados de nuestro proceso de elección presidencial, y de paso tuvieran la necesidad de compartir sus ideas, al respecto, conmigo. Naturalmente, a ellos sólo les llega el eco de lo que las agencias internacionales de noticias filtran a su antojo, y en última instancia el veredicto que emitió la Comunidad Europea, por lo que me he tomado sus impresiones con cierta reserva. Es evidente que ninguna de las fuentes nos deja bien parados, y no tanto por el hecho de que se hayan visto irregularidades en el proceso electivo, sino porque no lo hemos hecho de acuerdo a lo que se imaginan que se debe hacer. En otras palabras, lo de siempre: no se limitan a emitir la noticia, sino que además nos juzgan gratuitamente, como si estuviesen cumpliendo con un gran deber.
   Cada vez que escucho comentarios acerca de lo mal que hacemos las cosas en Latinoamérica se me revuelve la bilis: los europeos tienen una capacidad increíble para calificar al resto del mundo basados en unos criterios un poco raros, la verdad. Sin tomar en cuenta a los pueblos nórdicos, que en el último siglo se han vuelto bastante respetuosos a ese respecto, desde el resto del continente siempre intentan exportar su forma de hacer las cosas, sin tomar en cuenta la idiosincrasia de los pueblos; no les entra en la cabeza que allí fuera hay otro mundo distinto, y necesita de otras costumbres. Y lo peor es que cuando no pueden hacerlo, sacan los aviones y las bombas. Al puro estilo gringo. Debo añadir, que en este momento, cuando se está notando que el resultado de sus modelos de elección no son los más correctos, es aún más raro que quieran dar consejos. Si las cosas funcionan es, se me ocurre, porque la gente de abajo se ha vuelto apática, ha perdido las ganas de luchar, está cansada, y entonces dejan que todo funcione por inercia.
   Es cierto que a nuestro sistema democrático todavía le falta madurar, puede incluso que haya habido un retroceso en los últimos años. Pero no se puede negar el gran salto de calidad que dimos en ese sentido a partir del año 1980, y estamos donde estamos porque nos lo hemos tomado en serio. Y si recordamos el hecho de que a ellos les ha costado horrores llegar hasta donde están, pues no se entiende que lancen críticas tan destructivas.
   En fin, no es que le desee un gran mal a Europa, el hundimiento total o algo así, pero me alegra mucho que ahora estén más preocupados por sus economías que por los problemas del mundo, porque así tendremos un poco de paz.

sábado, 8 de octubre de 2011

Nicaragua: paraíso pirata o piratas sin quererlo?

Posted by Perro Gemelo | sábado, 8 de octubre de 2011 | Category: , , , , , , , | 0 comentarios

Nicaragua: paraíso pirata o piratas sin quererlo?

   Continuando con el tema anterior que iba sobre la seguridad informática, hay un tema que desde siempre me ha llamado la atención: Nicaragua se encuentra en el top-ten de las listas de países con mayor porcentaje de piratería  (el dato se puede comprobar en este enlace: Estadística). Es evidente que en el término piratería se engloba todo lo que los usuarios 'rescatan' de la red sin pagar por ello, desde las aplicaciones más sencillas hasta las más complejas, pasando por supuesto por la música, las películas, algunos vídeos, etc.
   A mí me parece ilógico, la verdad. Y la culpa de ese punto ilógico, pienso, está en la forma en que se presentan las estadísticas: se revuelven bajo una misma lupa los datos poblacionales con los datos de penetración de la conexión a Internet. Dicho de otra manera, no parece razonable que metan en una misma lista a los países en los que la conexión a Internet es casi plena (por encima del 60%), con los países en los que ésta se reduce a algunas de sus ciudades, como es el caso del nuestro.
   Aparte de eso y recordando el tema de los ataques informáticos y las políticas de seguridad, desde hace algún tiempo se le sigue la pista al nuevo modelo de infección de ordenadores personales con virus informáticos. Hubo un tiempo en que el peligro estaba en que algún desequilibrado, filipino o ruso, escribiera un virus que al ejecutarse en nuestro ordenador borrara toda la información que nos interesaba: fotos, documentos importantes, música, etc. Ahora eso no se estila, y si nos ocurre algo así es sólo por una reminiscencia del pasado.
   Lo que ahora está de moda son las Botnet. En el mundo de los ordenadores significa “Red de robots”. Lo que hacen los ‘creadores’ de estas redes, es introducir una especie de virus en los ordenadores, de manera que a ellos les permita controlarlos a su antojo cuando lo necesiten, sin que el dueño/usuario del ordenador se de cuenta. El método de infección es variado, y va desde el típico e–mail anunciando que se ha ganado un millón de dólares, hasta los tentadores juegos que ahora están en pleno auge en las redes sociales. El objetivo de los ‘controladores’ no es destruir o trabajar con ése ordenador, sino utilizarlo como puente para algo más. El uso típico sería, descargar canciones, películas o información proveniente de empresas/entidades importantes, sin que sea descubierto el origen de las peticiones, de manera que cuando los investigadores busquen el origen de las descargas encuentren esos BOTs y no los servidores desde los cuáles son controlados. La red es tan sofisticada que el ‘usuario’ final no es el que la construye, sino que éste la compra en el mercado en una especie de subasta, y casi nunca se sabe para qué la utilizará cuando la adquiere. Los precios que alcanzan éstas redes son equiparables a una pequeña fábrica o empresa de servicios.
   Volviendo al tema de la piratería, sí, pueda ser que allí esté la explicación de porqué nuestro país está en la lista de naciones con el mayor índice de piratería: no sabemos cuidar nuestros ordenadores personales, y éstos se han convertido, sin saberlo, en parte de la mayor Botnet mundial que se dedica a la piratería de contenidos.

Ver entrada anterior: Requetecontraatrasados

viernes, 30 de septiembre de 2011

Requetecontraatrasados

Posted by Perro Gemelo | viernes, 30 de septiembre de 2011 | Category: , , , | 1 comentarios


Requetecontraatrasados


Trabajo en el departamento de Seguridad de una empresa que se dedica a la investigación, innovación y desarrollo (en inglés R+I+D) de todo aquello que, en la sociedad, pueda tener relación con la informática. Hay varios departamentos, por supuesto, y el mío es sólo uno de ellos. Una vez a la semana el equipo de investigadores se reúne para analizar casos reales en los que la seguridad informática ha fallado. Dio la casualidad de que en la reunión de la semana pasada vinieron a cuento las acciones que por todo el mundo desarrolla el grupo de hackers Anonymous. Evidentemente que en la reunión no se tenía la intención de analizar sus ataques, porque éstos son sencillos y el remedio contra ellos existe (desde el punto de vista técnico, las acciones que emprenden no son nada complejas: simulan acceder a una página WEB miles de veces, de manera que el servidor que alberga las páginas en adelante deniegue el acceso a los nuevos visitantes por sobrecarga, lo que se conoce como Denegación de Servicio). Lo que ésta vez analizábamos era la velocidad de propagación y aplicación de las medidas que se pueden adoptar ante ataques de éste tipo.
Para que se entienda, una vez se produce un ataque informático (ataques a instalaciones informáticas), la solución/medida/vacuna se conoce unas pocas horas después; esa información es libre y los especialistas en seguridad informática las pueden aplicar cuando deseen. Por supuesto que aplicarlas cuesta bastante dinero, y hasta podría decir que incluso más que el daño que se sufriría en caso de ser el objetivo del ataque. Pero en estos casos no está en juego el dinero, sino la fiabilidad del atacado: si, por ejemplo, atacan a un banco, aunque no extraigan los datos personales de las cuentas bancarias, la confianza en el banco decae a causa de ello. Algo parecido sucede con las empresas estatales.

Volviendo a nuestra reunión semanal, en ella salió a relucir el ataque que sufrieron diez sitios WEB de nuestro país. El especialista en ‘ataques para denegación de servicio’ (DDoS = Distributed Denial of Service) explicó dos cuestiones importantes: a) el ataque había sido una forma antigua de actuación; b) la solución aplicada fue de las más sencillas, pues los responsables sólo reiniciaron los servidores que albergan las páginas WEB. Explicaba eso y mostraba un mapa mundial, en el cual había marcado con círculos en rojo aquellos países en los que, al igual que el nuestro, se aplican las mismas soluciones. Había marcados un motón de países de África, Oceanía, las Antillas y la mayoría de Latinoamérica.

Mientras el especialista desarrollaba su exposición yo sentía el flujo de las miradas de mis compañeros recorrer mi espalda de arriba abajo. Me sentía inquieto. Ellos sabían que nací en el país del que se hablaba, y aunque no decían nada para que no me sitiera incómodo, sí lo tenían en mente. No es que me preocupara el hecho de nuestro país fuese atacado, al fin y al cabo no es ninguna novedad que la mencionada red ataca allá donde le parece que se está cometiendo una injusticia. En lo que pensaba era en la calidad del ataque: uno entiende que los gobiernos tengan ciertas dificultades para protegerse, por falta de dinero, por falta de especialistas, y en última instancia por carecer de información fresca. Pero que en nuestro país incluso las organizaciones que actúan al margen de las leyes tengan problemas para actualizarse, es una visión que entristece.

Próximamente: Nicaragua, paraíso pirata.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Consejos para estudiar: ¿cómo elegir el mercado?

Posted by Perro Gemelo | domingo, 25 de septiembre de 2011 | Category: , , , , , | 0 comentarios


Consejos para estudiar: cómo elegir el mercado

( Leer primera parte )


   Una vez finalizada la universidad, lo suyo es ponerse a pensar cómo encontrar un empleo acorde con el nivel adquirido. Si se tiene la suerte de no depender exclusivamente del sueldo a percibir, entonces tenemos una gran ventaja a la hora de seleccionar a nuestro futuro empleador, es decir podemos presionar y reivindicar mejoras en el contrato sin temor a quedarnos sin opciones. El problema empieza cuando se necesita el puesto con cierta urgencia. Hay muchas frases escritas y miles de consejos al respecto por lo que yo no ampliaré el tema. Lo que trataré de explicar es cómo se están organizando las empresas hoy día –un elemento importante a tener en cuenta durante nuestra búsqueda– y cuál es la mejor manera de acceder a los puestos de trabajo.
   En el mundo ideal, lo más conveniente es abrirse camino desde antes de finalizar los estudios, con el único objetivo de acumular experiencia. Este es un tema fundamental cuando se ha de competir por un puesto de trabajo. Hoy día realmente son muy pocas las empresas que deciden contratar personal inexperto, y ese muro puede llegar a convertirse en una barrera infranqueable para los candidatos. Es por eso que aunque resulte poco alentador trabajar sin remuneración alguna, es conveniente esforzarse durante los años de estudio y aceptar puestos de trabajo poco o nada remunerados: como becarios o ayudantes de segunda.
   Igual de ideal sería encontrar un puesto de trabajo con una empresa final, es decir una empresa que se dedique realmente a producir, porque además de las numerosas ventajas que se obtiene del rendimiento directo en el trabajo, los trabajadores se ven inmersos en un mundo del cual se sienten parte, y eso sólo puede ser bueno para el compromiso moral que cada uno adquiere con la sociedad. El problema está en que debido a la inestabilidad de los mercados, las fusiones de empresas, reestructuraciones, y en última instancia las deslocalizaciones, a éste tipo de empresas les interesa, cada vez menos, tener su propia plantilla de trabajadores, y lo que hacen es subcontratar al personal, o sea compran horas de trabajo en lugar de contratar personas. Aquí es donde entran en juego las consultorías, las otras grandes componentes del mercado: ellas son las que contratan personal para ofrecer horas de trabajo a las empresas finales, es decir se hacen cargo del papeleo, quitándole al empleador todo lo relacionado con la contratación y la antigüedad del trabajador; las ventajas que para las empresas finales tiene este sistema está de más mencionarlas. Para una persona en busca de un sueldo, ser parte de una consultora no es una mala opción porque se obtienen ciertas ventajas, la más importante de ellas es la estabilidad laboral; el resto de ventajas, como la formación y el reciclaje, se pierden irremediablemente en el limbo de las promesas, pero cuando uno tiene la vida por delante eso puede tener poca importancia.
   Dentro de las consultorías ha aparecido otro tipo de empresas conocidas popularmente como las ‘body shopping’. Éste concepto ya ha sido utilizado para denominar así a las consultoras en general, pero es solo ahora cuando su significado ha adquirido su verdadera dimensión. El negocio de éstas empresas resulta de contratar personal y venderle horas de trabajo a otras consultoras; es evidente que para obtener márgenes de ganancia aceptables tienen que ofrecer las horas de trabajo a menor precio, por lo que sus ventajas las adquieren suprimiendo más derechos laborales: los contratos que ofrecen son temporales, no hay facilidades en ningún sentido y muchas veces ni siquiera cuentan con oficinas en las que sus empleados puedan pasar el tiempo cuando sus horas no han sido vendidas. Lo más curioso de éstas empresas es que se especializan en venderle horas de trabajo a consultoras que reciben ayudas estatales o, en el caso de España, comunitarias; supongo que todo forma parte de la gran red que se aprovecha de los fondos de integración, al límite de lo dudoso aunque sin llegar a cometer un delito. Aunque por esa parte no haya delito, éste se comete al ofrecerle condiciones laborales miserables a sus empleados.
   Visto el panorama, está claro que al buscar un empleo, lo más recomendable es encontrar un puesto de trabajo en una empresa final, aunque éste sea mal remunerado al inicio; con toda seguridad irá mejorando con el tiempo y la estabilidad laboral está asegurada. Tampoco es mala opción trabajar para una consultora de primera, pero no debe ser una gran aspiración formar parte de ella para el resto de la vida. A lo que sí hay que huirle como a la peste es a las consultoras de ‘body shopping’. Hay que tener todo esto en cuenta al momento de buscar un empleo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Sin avance no hay mejoras

Posted by Perro Gemelo | lunes, 19 de septiembre de 2011 | Category: , , , , | 1 comentarios

Sin avance no hay mejoras

   Hace unos días recibí la visita sorpresa de unos amigos nicaragüenses que hacía tiempo no veía. Ambos son originarios del norte, y como allá es costumbre nunca llegar a casa de un amigo con las manos vacías, en éste caso tampoco lo hicieron: llevaron ron de caña del blanco y un kilo de jocotes tiernos, una delicia para el paladar de un nicaragüense extraviado por el mundo, hay que reconocerlo.
   Uno de ellos, uno muy grande y bonachón, moreno y regordete, que sin ser mala persona a veces resultaba desagradable por lo jactancioso y hablantín, al calor de los tragos empezó a explicar la manera en que él esperaba que fuesen sus relaciones con los demás, a pesar de vivir en el extranjero: dicho en dos frases, “a lo nica” y “a su manera”. Traducido, lo que mi amigo explicaba era que él era nicaragüense de pura cepa, lo habían educado de una manera, y de acuerdo a esa ley era que vivía. Eso en realidad significaba un montón de cosas, las que por supuesto luego aclaró; a mí lo que más me llamó la atención fue lo que explicó sobre las mujeres: que tenían que ocuparse de la casa, soportar sus infidelidades, recibir su ‘guantazo’ cuando a él algo le disgustaba, y si no estaban de acuerdo con su forma de ser podían irse cuando quisieran. Me sorprendió que una persona que se ha pasado dieciséis años estudiando aún tuviera la mente tan cerrada. Discutimos un rato sobre el tema, y evidentemente fue imposible hacerle ver cuánto se estaba equivocando.

   Cuando se marcharon de casa me quedé pensativo. No pensaba en ellos realmente, porque al fin y al cabo la primera parte de lo que decía era coherente: no nacemos aprendidos, se nos enseña, y en nuestra tierra natal se nos enseña muy mal, por costumbres históricas o por lo que sea, pero en general se nos explica mal la forma de establecer las relaciones sociales. En realidad pensaba en nuestro cerebro: me preguntaba si realmente hay conocimientos, razones y novedades que no podemos procesar. Al fin y al cabo eso es lo que ocurre: por algún motivo hay conocimientos que no aceptamos, como es el caso del machismo, y nadie nos hará entrar en razón que no debe ser así por muy razonables que las explicaciones parezcan.
   Pero ya puestos, el tema se puede generalizar porque no pasa sólo en el caso que exponía, ocurre en todos los ámbitos en que los ciudadanos nos movemos –las relaciones sociales a las que me refería–; así por ejemplo, en nuestro país aún se conservan muchas costumbres dañinas que no se pueden erradicar ni se podrán erradicar en las próximas décadas a pesar de saber que en otros aspectos del pensamiento humano hemos avanzado bastante. Podría enumerar aquí muchos ejemplos, pero seguramente hay dos por los que en éste momento se dan largos debates en casi todos los países hispanos y Francia: las corridas de toros –a la española, con el toro muerto al final de la faena–, y las peleas de animales –de gallos, de perros, etc.–. (Son debates apasionados y sin fin, en los que nunca habrá un claro ganador, entonces las medidas a tomar son de otro estilo; en algunas partes de España, por ejemplo, se están prohibiendo a través de edictos que emiten las alcaldías, con el visto bueno de los gobiernos de las comunidades autónomas, y por último ratificados en el congreso nacional y transformados en leyes.)

   Enlazando con el caso de mi amigo, y aunque parezca simplista lo que voy a decir, pienso que así se puede, al menos en parte, explicar lo que ocurre con los gobernantes que se aferran a la idea de que ellos son indispensables y los únicos que traerán las bondades a su pueblo, que sin ellos la sociedad se derrumbará. Y no me estoy refiriendo a su personalidad –ese es un tema complejo que nadie ha podido resolver por completo–, sino que me estoy refiriendo a la forma de tratar y considerar a los demás: existimos más personas en el mundo y nos merecemos un tratamiento, una confianza, acorde con los tiempos que corren. Cualquier otra manera de proceder que no se base en esa idea, es una forma de pensar muy antigua que en su momento quizás fue valiosa, pero a causa del avance del pensamiento ya no puede ser así, es decir, o esos retrasados aceptan que la sociedad en general avanza y que la democracia se va estableciendo por doquier, o se apartan, porque de lo contrario la ola los arrastrará.
   Y ejemplos sobran muchos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Consejos para estudiar: Cómo se descompone el mercado?

Posted by Perro Gemelo | martes, 13 de septiembre de 2011 | Category: , , , , , | 0 comentarios


Consejos para estudiar: Cómo se descompone el mercado?

   Cuando estaba en el primer año de la universidad –Universidad Tecnológica– uno de mis profesores dedicó una hora completa a explicarnos cómo era el mercado laboral en esos momentos. Nos lo explicaba a todos porque los primeros dos años de las carreras que en esa universidad podían estudiarse eran comunes, y era sólo a partir del tercer año cuando cada estudiante escogería su especialidad, con lo que los grupos de conferencias eran mixtos. Me quedé con aquella explicación, y con el paso de los años he podido comprobar que el hombre tenía razón. Él por ese entonces participaba en algunos proyectos extra escolares, todos de gran importancia, y por eso se relacionaba con las empresas que por aquél entonces aún no eran los monstruos que son ahora, pero que daban una idea de lo que sería el futuro: Motorola, Hewlett Packard, Intel, etc.
   Nos explicaba el profesor, y nos mostraba gráficos para sustentar sus explicaciones, que los mejores sueldos promedio en el mundo de las telecomunicaciones eran los que recibían los ingenieros hardware, es decir aquellos que diseñan aparatos electrónicos y micro electrónicos. Es cierto que ya por ese entonces se vislumbraban en la cumbre algunos nombres dedicados enteramente al software –los que diseñan y preparan esta página que ahora lees, por ejemplo– pero su aparición era esporádica y no tenían ningún peso en el montón del gremio. En las gráficas que nos mostraba el profesor se veía que la diferencia de sueldos era abismal: un ingeniero electrónico con unos tres años de experiencia podía fácilmente ganar sesenta mil dólares anuales en cualquier empresa puntera; un ingeniero de software apenas si podía aspirar a los cuarenta mil. Para que entendiésemos mejor, el profesor hacía una comparación un poco más mundana: decía que imagináramos el chocolate tal y como se vende en las tiendas, y decía que aunque había mil formas de presentar el chocolate sólo existía una materia prima, de ella dependía la calidad de lo que comprábamos, y por tanto ésta era lo más importante en todo el proceso, con lo que aquellos que sabían cómo cultivar un buen cacao siempre tendrían un empleo garantizado.

   Veinte años después analizo el mercado, y veo que la tendencia sigue igual: los ingenieros electrónicos llegan a conseguir mejores sueldos que los ingenieros de software. ¿El motivo? El motivo es que dentro de todo el negocio que crea la electrónica, el software es solamente un elemento auxiliar que le facilita la vida a los usuarios. Cualquier dispositivo es funcional con lo básico que trae de fábrica, y lo que se añade es siempre un extra para hacerlo más llamativo; las empresas añaden aplicaciones a sus dispositivos (entiéndase juegos, cartoteca, agendas, etc.) para hacerlos más llamativos, más usables –existen una especialidad dedicada a este tema, la usabilidad–, y mejorar sus ventas, pero no lo hacen en sus propias fábricas, sino que dejan que sea el mercado quién rellene esos huecos; con esto quiero decir que es lógico que centren sus esfuerzos en que los aparatos que venden tengan el mínimo de fallos posible, y para lograrlo contratan a buenos ingenieros.
   ¿Y entonces porqué hay más personas dedicadas al software que al hardware?, se preguntarán. La respuesta a esta pregunta está en los medios: existen pocas universidades y ningún autodidacta –sí, esas personas que aprenden por su cuenta en sus garajes o en sus habitaciones, escuchando al tiempo su música favorita– con acceso a las modernas instalaciones en las que se producen los chips y los circuitos electrónicos, y en éste campo es imposible aprender sin practicar, ésta es una regla bien conocida. Dicho de otro modo, estudiar Ingeniería de Software es casi como estudiar filosofía, con la diferencia que en lugar de libros de pensadores necesitamos un ordenador, y en el momento actual eso no representa ninguna dificultad.


   En definitiva, lo mejores sueldos los obtienen aquellos quienes se dedican al hardware. Es cierto que se observa que las mayores fortunas las poseen personas que se dedican enteramente al software, pero hay que tomar en cuenta, sí, que si se cuentan las personas individuales, su presencia es minoritaria dentro de la gran masa de profesionales de las nuevas tecnologías.